El Buen Tono
Sandra González
REGIÓN.- Con el regreso a clases a la vuelta de la esquina, preparar con anticipación a niñas, niños y adolescentes puede hacer la diferencia para que la transición sea menos brusca y se reduzca el estrés que genera retomar las actividades escolares.
La maestra Rosalía Domínguez Pérez señaló que la preparación debe centrarse en cuatro aspectos fundamentales: rutinas, organización, salud emocional y hábitos físicos, por lo que recomendó comenzar desde días antes o, de ser posible, una o dos semanas previas al inicio del ciclo escolar.
Explicó que uno de los primeros pasos es ajustar gradualmente los horarios de sueño para que los menores vuelvan a acostumbrarse a levantarse y acostarse en los tiempos del periodo escolar. También es importante recuperar los horarios habituales de comida, baño y preparación de mochilas. Domínguez Pérez recomendó dejar lista desde la noche anterior la ropa, los útiles escolares y la lonchera, además de revisar con anticipación libros, uniformes y materiales para identificar cualquier faltante.
Sugirió establecer en casa un espacio fijo y adecuado para realizar las tareas. En caso de que el menor cambie de escuela o ingrese a un nuevo nivel educativo, recomendó repasar previamente rutas, horarios y normas básicas para evitar incertidumbre en los primeros días. La parte emocional tampoco debe quedar fuera: los padres deben conversar con sus hijos sobre lo que les genera preocupación o entusiasmo, validar sus nervios sin minimizarlos y permitirles participar en decisiones sencillas, como elegir útiles o preparar su mochila, para brindarles mayor sensación de control y confianza.
Recomendó priorizar un desayuno adecuado, mantener buena hidratación y ofrecer meriendas saludables. También llamó a reforzar la higiene personal —lavado de manos, baño, cepillado dental y orden— y a limitar desvelos y exceso de pantallas para garantizar un descanso suficiente.
Como estrategia, propuso realizar durante la semana previa un “ensayo de regreso a clases”, despertando al menor a la hora que deberá levantarse, desayunando, preparando la mochila y acostándose más temprano.
“Una semana antes se puede hacer un ensayo de regreso: despertar a la hora escolar, desayunar a tiempo, revisar la mochila y acostarse más temprano”, explicó, al considerar que esta práctica permite disminuir el impacto del primer día y ayuda a que los estudiantes lleguen más tranquilos y con mayor disposición para aprender.
