De la redacción
El Buen Tono
Un nuevo estudio dirigido por Daniel Daneshvar, profesor de la Facultad de Medicina de Harvard, advierte que al menos una cuarta parte de los jugadores de la NFL podría haber desarrollado una enfermedad cerebral degenerativa como la encefalopatía traumática crónica (CTE), asociada con golpes repetidos en la cabeza.
La investigación analizó los cerebros de jugadores fallecidos que participaron al menos en un partido de la NFL. Entre 2016 y 2021 murieron 878 jugadores, de los cuales 235 donaron su cerebro para ser estudiado. En 215 de esos casos se encontró evidencia de CTE.
A partir de estos datos, los investigadores calcularon una tasa mínima de 24.5 por ciento entre los jugadores fallecidos durante ese periodo, suponiendo que ninguno de los cerebros que no fueron donados presentara la enfermedad.
Sin embargo, entre los cerebros que sí fueron examinados, la presencia de CTE alcanzó 97.7 por ciento.
Los investigadores aclaran que estos porcentajes no permiten determinar cuántos jugadores de la NFL padecen realmente la enfermedad, debido a la diferencia entre quienes donaron su cerebro y quienes no lo hicieron. Además, la CTE solamente puede confirmarse mediante un examen del cerebro después de la muerte.
La enfermedad puede estar relacionada con deterioro cognitivo, dificultades para caminar, inestabilidad emocional y otros problemas neurológicos. El estudio también encontró una relación entre la gravedad de la CTE y la demencia, a partir de expedientes médicos y entrevistas con familiares de los jugadores.
Los investigadores reconocieron varias limitaciones, entre ellas que la muestra no representa a todos los jugadores de la NFL y que los recuerdos de familiares sobre los síntomas pudieron variar.
Uno de los casos más conocidos es el de Aaron Hernández, exjugador de los New England Patriots, quien fue condenado por el asesinato de Odin Lloyd en 2015. Hernández murió por suicidio en abril de 2017, a los 27 años.
El análisis de su cerebro reveló que padecía CTE severa, con daños que los investigadores compararon con los observados en personas de mayor edad afectadas por esta enfermedad.
El estudio concluye que los jugadores de la NFL presentan una prevalencia de CTE al morir mayor a la observada anteriormente en diversos estudios comunitarios, aunque la verdadera magnitud del problema entre todos los jugadores de la liga continúa siendo incierta.
