De la redacción
El Buen Tono
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este lunes luego de que ambos países reanudaran sus ataques, en un nuevo episodio de enfrentamientos que mantiene en alerta a la región.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que Washington responderá “con fuerza”, mientras que su homólogo iraní, Masud Pezeshkian, afirmó que prolongar la guerra no beneficia a Irán ni a la región y se pronunció por una salida negociada.
El nuevo intercambio de ataques ocurre seis meses después del inicio del conflicto y tras varias semanas de menor intensidad. Uno de los principales puntos de tensión continúa siendo el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el transporte mundial de hidrocarburos.
Ataque en el estrecho de Ormuz
Estados Unidos informó que el domingo atacó la isla iraní de Larak, ubicada en el estrecho de Ormuz. Washington señaló que el objetivo eran lanzacohetes instalados en la zona, con la intención de impedir que Irán colocara minas en esta importante vía marítima.
Irán respondió con ataques contra objetivos militares estadounidenses en Jordania y Emiratos Árabes Unidos.
Los Guardianes de la Revolución iraní aseguraron haber lanzado misiles balísticos contra dos bases aéreas estadounidenses en Jordania, donde afirmaron haber provocado graves daños.
Sin embargo, el ejército jordano informó que interceptó ocho misiles, sin precisar su procedencia.
Teherán también aseguró haber utilizado decenas de drones contra personal militar estadounidense en una base aérea de Emiratos Árabes Unidos. El gobierno emiratí confirmó que respondió ante un dron procedente de Irán.
Trump amenaza con responder
Tras conocer los ataques, Donald Trump advirtió que Estados Unidos responderá.
“Vamos a golpearlos con fuerza”, declaró el mandatario, según un periodista de Fox News que afirmó haber hablado brevemente con él.
El intercambio representa uno de los episodios más importantes de la reciente escalada, después de varias semanas en las que los enfrentamientos habían disminuido y se habían concentrado principalmente en el estrecho de Ormuz y sus alrededores.
Presidente iraní pide diálogo
Mientras Washington anticipa una nueva respuesta, Masud Pezeshkian se pronunció por una solución negociada.
Durante una reunión con el primer ministro de India, Narendra Modi, el presidente iraní afirmó que su país busca avanzar hacia un acuerdo y una mayor comprensión.
Pezeshkian sostuvo que continuar la guerra con Estados Unidos no beneficia a Irán ni a la región y llamó a utilizar las capacidades necesarias para evitar un aumento de la inseguridad y del conflicto.
El estrecho de Ormuz, en el centro de la tensión
El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los principales focos de tensión debido a su importancia para el comercio mundial de hidrocarburos.
Antes de la guerra, por esta vía marítima transitaba aproximadamente una quinta parte de las exportaciones mundiales de hidrocarburos.
En medio de la escalada, Irán mantiene un bloqueo sobre el estrecho, mientras Estados Unidos continúa con un cerco contra puertos iraníes.
También surgió una disputa por un supuesto incidente con un petrolero. Los Guardianes de la Revolución afirmaron que una embarcación se incendió después de golpear dos minas navales cuando intentaba utilizar una ruta que Teherán consideró ilegal.
Estados Unidos rechazó esa versión y aseguró que ningún barco había chocado contra minas en el estrecho de Ormuz.
El petróleo supera los 90 dólares
La nueva escalada también provocó movimientos en los mercados energéticos.
El precio del barril de Brent volvió a subir y se ubicó por encima de los 90 dólares, en medio de la incertidumbre sobre la seguridad del estrecho de Ormuz y el tránsito internacional de hidrocarburos.
Estados Unidos mantiene presión económica
Además de las acciones militares, el gobierno de Donald Trump mantiene una estrategia de presión económica contra Irán.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, confirmó este lunes que Washington continuará con esta política y señaló que un posible punto de inflexión en la campaña de presión podría llegar “en cuestión de semanas o meses”.
Desde el último bombardeo estadounidense contra Irán, ocurrido el 29 de julio, la administración Trump había privilegiado principalmente la llamada “guerra económica”.
La nueva serie de ataques vuelve a elevar la tensión entre ambos gobiernos y coloca nuevamente al estrecho de Ormuz como uno de los principales puntos de riesgo para la estabilidad regional y el mercado energético mundial.
