DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
Córdoba.- Lo que comenzó el 25 de octubre de 2024 con hombres armados, puertas encadenadas y trabajadores atrapados durante aproximadamente 30 horas, hoy tendría una nueva fase: una campaña de señalamientos, noticias falsas y presiones contra la familia de José Manuel Acevedo. En el centro de las acusaciones aparecen los nombres de Manuel Alonso Cerezo y Luis Abella Alvarado, a quienes los afectados relacionan con el conflicto por el control de Super Bodega de Córdoba.
Los trabajadores administrativos no hablan de rumores. Hablan de lo que aseguran haber visto, escuchado y padecido, además de señalar que existen videos y denuncias que respaldan su versión. De acuerdo con sus testimonios, aquel 25 de octubre aproximadamente 20 personas, alrededor de una decena de ellas armadas, irrumpieron en las oficinas ubicadas sobre el bulevar Córdoba-Fortín. Vicente Acevedo y su hermana Dora les habrían permitido el acceso. Los gritos comenzaron de inmediato: estaban despedidos, había un “nuevo dueño” y ya no tenían nada que hacer en el lugar. Las puertas fueron encadenadas y los empleados solicitaron auxilio policiaco, sin que —según su versión— la ayuda llegara. Entre los intrusos, refieren, se encontraban un abogado de apellido Tovar y un notario. Pero el momento de mayor tensión llegó cuando los trabajadores escucharon una instrucción dirigida a los hombres armados: “cuando lo vean, agárrenlo y llévenselo”. Ellos entendieron que se referían al Lic. José Manuel Acevedo.
Aquella frase convirtió el conflicto empresarial en un episodio que los empleados interpretaron como una amenaza directa. Decidieron permanecer dentro y resistieron cerca de 30 horas hasta conseguir que Acevedo saliera resguardado por ellos. Sin embargo, los problemas continuaron. Durante los días siguientes, personas armadas habrían permanecido dentro de la empresa para hostigarlos. La madrugada del 29 de octubre, alrededor de la una de la mañana, los trabajadores denunciaron el ingreso de un grupo con bates, tubos y otros objetos para sacarlos por la fuerza. Hubo golpes, amenazas e insultos. Según los afectados, les dijeron que “iban de parte de la señora Dora”. Incluso un vigilante con discapacidad habría sido golpeado con un tubo. Los hechos, aseguran, quedaron registrados en grabaciones.
Con el paso del tiempo, los trabajadores y la familia Acevedo han señalado una supuesta conexión entre aquel episodio y los intereses atribuidos a Manuel Alonso Cerezo y Luis Abella Alvarado. Diversas investigaciones periodísticas y documentos difundidos públicamente son citados por los afectados para sostener sus señalamientos sobre una red que califican como “cártel inmobiliario”.
Dentro de esa versión, se acusa a Alonso Cerezo de haber aportado la fuerza y a Abella Alvarado de financiar el litigio relacionado con la herencia del inmueble de Super Ahorros, supuestamente a cambio de una participación en el resultado del proceso.
Ahora, sostienen los denunciantes, el método habría cambiado: primero fueron las cadenas, los hombres armados y el despojo; ahora serían la difamación, las noticias falsas y la presión mediática.
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