De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba.- En el bulevar de la Av. 11, a la altura del Centenario, la cultura vial decae. Un video exhibe a un motociclista que transporta a un niño en la parte trasera. El menor no porta casco. El conductor cruza el semáforo en rojo. No hay Elementos de Tránsito a la vista. La escena concentra dos fallas graves: la irresponsabilidad de un adulto y la ausencia de autoridad.
Las imágenes son claras. El casco es obligatorio para conductor y acompañante. Un niño no puede decidir sobre su propia seguridad. El adulto que lo lleva decide por él y lo expone.
El motociclista cometió faltas concretas: llevar a un menor sin protección, pasar el semáforo en rojo y circular sin respetar las normas básicas.
No es un descuido menor. Es poner en riesgo una vida.
A eso se suma el desorden vial del punto. Los autos invaden el paso peatonal. El semáforo parpadea. No hay agentes que ordenen el tránsito ni que sancionen las infracciones. La ausencia de Elementos de Tránsito no es un detalle.
Es una omisión que permite que las faltas se repitan. Sin vigilancia, no hay sanción. Sin sanción, no hay freno.
La crítica es para los dos responsables.
Para el motociclista, por exponer a un niño sin casco y cruzar en rojo.
Para la autoridad de Tránsito, por no estar presente en una zona de alto riesgo.
También para los adultos que normalizan estas conductas. La seguridad de los menores no se negocia.
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