De la redacción
El Buen Tono
Tulum, Quintana Roo.– La crisis turística que enfrenta Tulum se ha profundizado durante el último año, con una fuerte caída en la llegada de visitantes, el cierre de establecimientos comerciales y la reducción de operaciones aéreas, situación que afecta a hoteles, prestadores de servicios y trabajadores que dependen de esta actividad económica.
El Aeropuerto Internacional de Tulum, inaugurado en 2023 como uno de los proyectos emblemáticos del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, registra una disminución del 33 por ciento en el tráfico de pasajeros desde 2025, mientras que varias aerolíneas han anunciado la suspensión de buena parte de sus rutas hacia este destino del Caribe mexicano.
Entre las compañías que han reducido su presencia se encuentran Aeroméxico, Volaris y American Airlines. La disminución de vuelos ha complicado la conectividad de un municipio que buscaba consolidarse como una alternativa al aeropuerto de Cancún y atraer a más turistas nacionales e internacionales.
De acuerdo con las cifras de la Agencia Federal de Aviación Civil, durante el primer año de operaciones del aeropuerto se contabilizaron mil 117 operaciones aéreas, mientras que en 2025 la cifra disminuyó a 689, casi la mitad del registro inicial.
Hoteles y comercios resienten la caída
El descenso de visitantes también ha golpeado a los establecimientos de hospedaje. Desde octubre de 2025, los hoteleros habían advertido una reducción del 10 por ciento en la ocupación de habitaciones, una tendencia que posteriormente comenzó a reflejarse en otros sectores.
En la zona hotelera existen complejos que han dejado de operar, mientras que otros enfrentan dificultades para cubrir sus gastos debido a la falta de huéspedes. Algunos propietarios han comenzado a reducir las jornadas laborales de sus empleados, afectando directamente los ingresos de las familias.
Trabajadores del sector turístico han tenido que buscar otras fuentes de ingresos para cubrir sus necesidades. La disminución de la demanda también alcanza a las habitaciones que se rentan de manera particular, cuyos propietarios reportan espacios desocupados.
La crisis comercial es visible en distintos puntos del municipio. Entre los establecimientos que han cerrado se encuentra una de las dos sucursales de Starbucks que operaban en Tulum, una señal más de la reducción de la actividad económica en el destino.
El sargazo agrava la situación turística
A la reducción de visitantes se suma la llegada masiva de sargazo, que durante 2026 ha afectado las playas del Caribe mexicano.
Aunque la temporada de mayor presencia del alga comenzaba a concluir en octubre, diversos tramos de la costa de Tulum todavía presentaban acumulaciones que alteraban el color del agua y dificultaban el aprovechamiento de las playas.
El problema ha obligado a las autoridades a desplegar brigadas de limpieza y colocar barreras en algunos puntos del litoral para contener el avance del sargazo. Sin embargo, las medidas no han logrado cubrir toda la zona costera, por lo que numerosos espacios continúan afectados.
La acumulación y descomposición de esta alga también genera gases que pueden perjudicar los ecosistemas y representar un problema para la actividad turística.
Disminuyen las visitas a la zona arqueológica
Otro de los sectores afectados es el de las visitas a la zona arqueológica de Tulum, uno de los principales atractivos culturales de Quintana Roo.
En septiembre de 2024, el sitio recibió hasta 74 mil 385 visitantes, mientras que durante el mismo mes de 2026 la cifra descendió a apenas 22 mil 100 personas.
La reducción representa un golpe para los guías turísticos, comerciantes y prestadores de servicios que dependen de la llegada de viajeros a las ruinas mayas y sus alrededores.
En paralelo, las autoridades retiraron los cobros de acceso al Parque del Jaguar que habían generado controversia entre turistas y habitantes. Actualmente, las entradas a la zona arqueológica tienen un costo de 80 pesos para mexicanos y 265 pesos para extranjeros, de acuerdo con las tarifas referidas en el reporte.
Gobierno busca recuperar visitantes
Ante este panorama, las autoridades han puesto en marcha acciones para impulsar nuevamente la actividad turística. Entre ellas se encuentra la campaña Tulum Renace, que promueve el acceso gratuito a las playas y la limpieza de las zonas afectadas por el sargazo.
La gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, también anunció la apertura de rutas aéreas desde Montreal y Toronto, Canadá, con el propósito de fortalecer la conectividad internacional y atraer visitantes al aeropuerto.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum ha expresado confianza en que las rutas aéreas puedan recuperarse, luego de conocerse los recortes anunciados por distintas aerolíneas.
Sin embargo, Tulum todavía enfrenta problemas de infraestructura urbana, como deficiencias en el alumbrado público y calles con baches, además de los altos costos que algunos visitantes han señalado en los servicios turísticos.
Aunque comerciantes y prestadores de servicios mantienen expectativas de una recuperación durante la temporada alta de Navidad, la disminución de pasajeros, el cierre de negocios y la caída en las visitas a los principales atractivos reflejan la magnitud del desafío.
El destino que durante años fue considerado una de las principales apuestas turísticas de México enfrenta ahora el reto de recuperar la confianza de los viajeros y reactivar una economía que depende, en gran medida, de la llegada de visitantes.
Pues es claro: su gobernadora ausentándose de su trabajo con más de 120 viajes a Vail, Colorado, y a Orlando, Florida, en un jet privado de un proveedor de su gobierno, totalizando 360 días fuera del país en esos viajes y dejando la contaminación de sargazo en las playas de la Riviera Maya.
¿Quién, en su sano juicio, va a querer ir a nadar entre algas y rodeado de malandros cobrando piso y llenando de drogadictos la zona hotelera de Tulum y Playa del Carmen?
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