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NOTRE-DAME EN LLAMAS

Superiberia

Por Andrés Timoteo  / columnista

NOTRE-DAME EN LLAMAS

La ‘dame à dentelle’ (la dama con encajes) perdió su corona. Fue un aciago inicio de Semana Santa en Francia porque la catedral de Nuestra Señora de París, símbolo de la cristiandad durante 856 años -su construcción inició en el 1163- y el monumento más visitado en Europa, y uno de los más bellos del mundo, perdió parte de tu techo y la famosa flecha de metal que la coronaba, devorados por el fuego.

Las llamas y el humo aportaron ayer lunes una imagen que sólo se había visto en filmes sobre desastres apocalípticos: Notre-Dame ardiendo a la orilla del río Sena. La ficción se hizo realidad con el incendio iniciado diez minutos antes de las siete de la noche, aparentemente de manera involuntaria, por algún cortocircuito en los andamios que estaban instalados para darle mantenimiento a la parte superior del edificio-

No se sabe con certeza, pero la procuraduría francesa ya abrió una investigación por “destrucción involuntaria por incendio”. Durante casi cinco horas ardieron los altos de la catedral y aun con 500 bomberos movilizados al lugar para arrojar espuma sofocante, no fue fácil sofocar el incendio. Se estudió la posibilidad de arrojar agua desde el aire con ayuda de helicópteros-cisterna, pero la idea se descartó porque eso hubiera dañado más al preciado inmueble. 

Es el riesgo de tratar un daño en un inmueble casi milenario, su estructura no resistiría el golpe de agua ni el cambio brusco de temperatura. A la ‘dame à dentelle’ como se le conoce a la catedral por la belleza de su fachada gótico-barroca, se le tiene que maniobrar como una delicada joya.

Según el reporte de la rectoría de la catedral, salvo la histórica torre de metal puntiaguda que se conoce como ‘flecha’ de 92 metros de altura, algunos marcos y parte del techo que se dañaron irreversiblemente, el edificio no registró más daños. La flecha se desplomó por la incandescencia alrededor de las ocho de la noche.

La buena noticia es que previamente, el pasado 11 de abril, se habían retirado 60 estatuas de la parte alta-exterior por los trabajos de remozamiento. Además, muchos tesoros del museo de la Catedral, ubicado en el mismo inmueble, lograron ser sacados en cuanto se reportaron las llamas, entre ellos reliquias como la Corona de Espinas y el Manto de San Luis, con un valor histórico incalculable.

Se quemaron dos tercios del techo de la catedral, pero la estructura en su conjunto no fue afectada, además de que se salvaron los tesoros de su interior, declaraba a la media noche la alcaldesa de París, Anne Hidalgo. “Reconstruiremos Notre-Dame todos juntos”, anunció por su lado el presidente galo Emmanuel Macron quien anoche mismo abrió la convocatoria para recabar donaciones que costearán la reconstrucción.

Estas no van a faltar porque si hay algo que toca la fibra más honda de los franceses son sus monumentos. Además, en todo el mundo hubo expresiones de asombro, aflicción y solidaridad por el siniestro en uno de los baluartes de la humanidad. Desde jefes de Estado hasta de organismos internacionales e instituciones culturales se aprestaron a mostrar su afección y a apoyar en la reconstrucción de la icónica catedral.

Anoche mismo se conoció que el multimillonario François-Henri Pinault, esposo de la actriz veracruzana Salma Hayek-, a través de su consorcio Artemis donará 100 millones de euros -unos 2 mil 100 millones de pesos mexicanos- mientras que diversas organizaciones ciudadanas reportaron haber recabado en un par de horas casi 20 mil euros -casi medio millón de pesos mexicanos- en el inicio de la ‘cagnotte’ (cooperación) por Notre-Dame de París aun antes de salir formalmente la convocatoria gubernamental.

¿POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS?

Alrededor de las 23 horas – 5 de la tarde en México- se declaró controlado el incendio. Y el júbilo estalló en la explanada frente a la catedral donde la muchedumbre allí reunida ofreció un largo aplauso a los bomberos que laboraron para sofocar las llamas. Además, todas las iglesias parisinas, lideradas por la basílica de Sacre-Coeur (El Sagrado Corazón), repicaron sus campanas como señal de duelo por Notre-Dame y como llamado a los fieles para rezar por el terrible acontecimiento.

La sensación de escuchar el tañer de las campanas en todas iglesias de la Ciudad Luz fue entre la sorpresa y el desasosiego. Es como estar parado frente al correr -y al sonar-de la historia. En las redes sociales y la prensa también hubo congratulaciones, aunque el suceso no pasó desapercibido en las teorías la conspiración pues se habló que pudo haber sido un acto terrorista.

No hay que olvidar que hace dos años, en junio del 2017, la policía parisina frustró un atentado cometido por un ciudadano argelino contra los guardias de la catedral. Antes, desde los ataques del 2015 y luego en Barcelona del 2017, se conocieron planes del grupo terrorista Estado Islámico para atacar monumentos de la cristiandad en Europa.

Plataformas como YouTube retiraron mensajes -‘fake news’- que afirmaban esa teoria sin sustento real. No obstante, las versiones se basan en incendio previo ocurrido el pasado 17 marzo en la iglesia de Saint-Sulpice, no lejos de Notre-dame, dañó la puerta principal y una escalera adyacente. No se supo si fue provocado o fortuito. Saint-Sulpice (San Sulpicio) es la segunda iglesia más grande de París, data del siglo XVII y es, según el libro El Codigo Da Vici, uno de los sitios donde está oculta una pista del Santo Grial.

Además, en los últimos meses se han contabilizado al menos once agresiones contra templos católicos en Francia. Por ejemplo, en Nimes, vándalos pintaron en la iglesia de Nuestra Señora de los Niños una cruz con excrementos y en Nuestra Señora de Dijon, desconocidos destruyeron el altar, regaron por el suelo y pisotearon las hostias.

 Recurriendo a la historia, el ataque más grande que la catedral de Notre-Dame de París ha sufrido data de hace poco más de dos siglos, durante la Revolución Francesa cuando la turbamulta saqueó parte de los tesoros y les “cortó” la cabeza a los 19 reyes de Judea tallados en la fachada principal, pues los incultos sublevados creyeron que eran efigies de los monarcas franceses.  

 Las estatuas fueron restauradas con nuevas cabezas de piedra. Algunas de las originales se lograron recuperar en 1977 durante las excavaciones en calles aledañas por obras públicas y hoy se exhiben en el Museo Cluny-La Sorbonne.

¿Por quién doblan las campanas?, diría el escritor norteamericano Ernest Hemingway -quien, por ciento, vivió en París-. Las campanas doblan por ti, porque el hombre no es una isla, señalaba Hemingway en novela. Y es cierto, lo que le sucede al mundo le sucede a cada uno, al ‘ser-colectivo’, y el incendio de ayer en Nuestra Señora de París nos afectó a todos. ¿A poco no hubo, en cada uno de nosotros, una sensación de aflicción al saber la noticia se haya o no conocido personalmente la catedral parisina?

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