Por Andrés Timoteo  / columnista

LA GUARDIA MILITAR

 La bota militar comenzará a sonar con permiso constitucional. A pesar de que todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso de la Unión aprobaron por unanimidad el proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador para crear la Guardia Nacional a condición de que su titular fuera un civil, el mandatario desairó tal disposición y nombró en este cargo al general michoacano Luis Rodríguez Bucio.

 Lo hizo bajo el argumento de que el general está en proceso de jubilarse de las fuerzas armadas. Fue una jugarreta que seguramente hará que la oposición recurra a la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) para impugnar dicha designación si es que la Guardia Nacional comienza a operar en los próximos meses, concretamente antes de agosto próximo cuando Rodríguez Bucio se retire de la milicia.

Y la fecha es indicativa porque el nombramiento de un militar que se jubilará hasta agosto significa que dicha corporación no comenzará a operar sino hasta ese mes. Así, el País tendrá que esperar al menos otros cuatro meses para que la Guardia Nacional esté lista para “pacificar al País” como lo ha reiterado el mandatario federal. Lo desesperante para Veracruz es que los funcionarios estatales han condicionado toda acción para abatir la violencia en la llegada de los efectivos de la Guardia Nacional.

Si se revisa el Plan Veracruzano de Desarrollo (PVD) que en días pasados fue presentado en el Congreso Local, no hay líneas de acción estatales para abatir la violencia y el crimen, todo se finca a la entrada en vigor de la Guardia Nacional. De esta forma, hasta agosto no habrá nada en materia de seguridad pública para Veracruz.

Lo peor es que el viernes pasado, el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo detalló el Plan Nacional de Paz y Seguridad en su fase de distribución de elementos de la Guardia Nacional por el territorio mexicano que serán 45 en total y para Veracruz solo se contemplan dos regiones donde se destinarán destacamentos federales: Coatzacoalcos y Minatitlán, al sur de la entidad.

Esto da al traste con lo anunciado en diciembre pasado sobre 18 regiones veracruzanas a las que se destinarán los agentes federales. En pocas palabras, la Guardia Nacional no llegará ni a Córdoba ni a Orizaba ni a ningún otro punto de la zona Centro ni del Estado, a excepción de la región Sur.

Malas nuevas para todos, para los veracruzanos que siguen en indefensión ante la “ola” criminal y para el gobierno estatal pues se cae la única oferta que tenían en materia de seguridad pública, basada en el arribo de la Guardia Nacional para serenar al Estado. Y como se dijera en el programa del Chapulín Colorado: ¿Y ahora quién podrá defendernos?

Por cierto, en lo destacable del proyecto de Guardia Nacional es que una veracruzana, Patricia Rosalinda Trujillo Mariel, será la comisionada, exdirectora del Instituto de Medicina Forense de la Universidad Veracruzana (UV) será uno de los seis integrantes de la cúpula de esa corporación. Trujillo Mariel tiene una currícula impresionante y es considerada por la revista Forbes como una de las mujeres más influyentes del País.

Ella es el segundo veracruzano que se suma al esquema de seguridad pública de la “Cuarta Transformación” pues no hay que olvidar que el secretario de Marina Armada de México, José Rafael Ojeda Durán, es originario de Xalapa, la capital del estado.

¡Albricias! Ahí está la respuesta al llamado para el Chapulín Colorado. Habrá que prenderles una veladora a ambos -a Trujillo y a Ojeda- para que como veracruzanos aboguen por la entidad ante la federación y no la dejen desprotegida ante el crimen organizado y el gobierno local de desocupados.

JESÚS, ISA, YESHUA…

Comenzó la Semana Santa para los creyentes de la tradición cristiana. Días de vacaciones para unos y de fervor para otros. Es la semana que se celebra el ajusticiamiento de Jesús de Nazaret, el Redentor para el cristianismo y uno de los profetas más aventajados para el judaísmo, el islam y el hinduismo. Los budistas consideran a Jesús un Buda, es decir un iluminado que alcanzó el nirvana, el estado puro del espíritu.

 Todas las grandes religiones reconocen a Jesús como personaje histórico y mensajero espiritual. En el islam lo llaman Isa, y es uno de los profetas mayores, aunque no es Dios sino hijo de una mortal, María -Mariam- que también es reconocida en el Corán. No obstante, Isa tiene un afecto especial de Alá y será quien vendrá al final de los tiempos como juez a testimoniar contra los indignos y a restaurar la verdadera religión: el islam.

Isha es el nombre que le dan los hinduistas quienes aseguran que vivió en la India y fue discípulo de los antiguos maestros, en su juventud antes de que iniciara su vida pública como maestro en Judea. Los judíos los llaman Yeshua y fue un rabino superior, pero no Dios, porque no cumplió los requisitos que debía tener El Mesías anunciado para el pueblo de Israel. Empero, sea Jesús, Isa, Yeshua o Isha, el Nazareno ocupa estos días la atención de millones en el mundo. De una u otra forma, se le recuerda.

En la zona Centro, la Pasión de Cristo será recreada en la 54 edición de la “Semana Santa en Vivo 2019” en Tomatlán. Es la tercera llamada para el teatro del pueblo que se realizará 18 y 19 de abril. El Jueves Santo inicia a las 20 horas -ocho de la noche- y el Viernes Santo al medio día en el parque central.

Serán ochenta actores en escena bajo la dirección artística del profesor Joel Eder Vázquez Bañuelos, la dirección administrativa de Minerva Prado Cárdenas y la logística está a cargo de Miguel Jiménez Hernández. Se reconoce, por supuesto, el respaldo que el ayuntamiento que preside Nicolás Prado al proyecto teatral para la ubicación de foros, escenografía, iluminación y apoyo en cuestiones de seguridad pública y protección civil.  

La invitación es para todos los que gusten del turismo religioso: vayan a Tomatlán donde podrán combinar la apreciación del teatro popular con las ceremonias litúrgicas programadas por la parroquia San Miguel Arcángel y, de paso, apoyar la economía del poblado. La “Semana Santa en Vivo” en Toma-tlán es tradición artística y espacio para el fervor y la reflexión en estos días.

LA LEJANA RUANDA

El domingo 7 de abril se conmemoraron 25 años de que inició una andanada de sangre en Ruanda, misma que duró cien días -de abril a julio de 1994- y cobró la vida de entre 800 mil y un millón de habitantes de la etnia Tutsi que casi fueron exterminados por los Hutus. Fue un conflicto de odio étnico, pero también icónico en la crisis de gobernabilidad, la debilidad de las instituciones y la complicidad extranjera.

Emmanuel Macron, presidente francés, anunció la integración de una comisión de historiadores, presidida por el prestigiado profesor Vicent Duclert, para acceder a todos los archivos del gobierno galo sobre Ruanda y en un plazo de dos años presentar conclusiones para llevar ante la justicia a los funcionarios franceses que tengan responsabilidad por acciones u omisiones en esos crímenes de lesa humanidad.

Francia fue uno de los países europeos que en su momento apoyó al régimen gobernante de los Hutus y los uncionarios del gobierno francés habrían callado e incluso ayudado a la masacre con la venta de armamento a los Hutus.  Pese a ello, la mayoría de las víctimas murió a golpe de machete. Los Hutus iban de poblado en poblado y de casa en casa para asesinar a machetazos a los Tutsi sin distinguir entre hombres, ancianos, mujeres, niños o bebés.

Los que pudieron, huyeron a pie hacia países vecinos, pero miles fueron alcanzados y masacrados. Francia hace un ‘mea culpa’ y se dispone a abrir los archivos para que sean los historiadores los que tasen la responsabilidad de los exfuncionarios galos en el genocidio ruandés. Y, ¿qué tiene que ver la lejana Ruanda con México y con Veracruz? Ruanda es un país minúsculo en el centro de la África subsahariana.

Con 26 mil kilómetros cuadrados es casi del tamaño de Tabasco o Nayarit y cabría casi tres veces en Veracruz, pero el horror que allí sucedió y el tratamiento que se le dio al mismo con el paso del tiempo tiene mucho que enseñar a nuestro país porque allí se puso en marcha una comisión de la verdad para documentar los crímenes  y se activaron protocolos de atención a las víctimas y de justicia transicional – que pese a los esfuerzos ha quedado a medias, hay que decirlo-.

 En Ruanda se ha trabajado a lo largo de dos décadas en la memoria histórica y en procesos tan complicados como el duelo colectivo y el perdón social. Lo sorprendente es que muchos ruandeses han perdonado ya, los Hutus y Tutsis volvieron a convivir y procesaron -víctimas y victimarios- esa etapa dolorosa. Por eso, muchos ponen a Ruanda como ejemplo global en el tratamiento histórico de asesinados masivos.

Todos esos conceptos -justicia transicional, memoria colectiva, duelo y perdón social- tarde o temprano deberán ocupar a los mexicanos y a los veracruzanos para procesar la ola de muerte que está vigente en estas tierras. Y la lejana Ruanda también da una lección en el tema del quehacer periodístico cuando son días de horror y silencio.

Recientemente, el periódico Le Monde publicó una editorial titulada “Genocidio en Ruanda, el derecho a saber y el deber de la verdad” y en ella destaca que mucho de lo que los gobiernos francés y ruandés callaron hace 25 años y lo que ahora se pretende investigar históricamente ya lo habían sacado a la luz los periodistas quienes fueron los primeros en darle voz a los sobrevivientes del genocidio y a sus familiares, y hacer periodismo de investigación sobre la masacre Tutsi.