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De la Redacción
El Buen Tono

Córdoba, Ver. – Un año después de la celebración oficial por el nombramiento de Pueblo Mágico, la ciudad enfrenta una realidad demoledora: un éxodo masivo de sus habitantes y el abandono del patrimonio que supuestamente sustentaba la distinción. Pese a los esfuerzos de la administración del alcalde Juan Martínez Flores por promocionar Córdoba como destino para turistas de cruceros, los datos oficiales y las críticas expertas exponen un panorama de desilusión y fracaso.

Según el Registro Federal de Electores revela una sangría constante: entre enero de 2024 y mayo de 2025, miles de cordobeses cambiaron formalmente su domicilio hacia otros estados. Quintana Roo atrajo a 184 personas (82 a Solidaridad, 102 a Benito Juárez). Baja California recibió 305 en Tijuana, sumando otros 19 en Playas de Rosarito y Tecate. Polos industriales como Nuevo León captaron 104 ciudadanos, Querétaro 80, y la Ciudad de México concentró decenas más. Incluso dentro de Veracruz, el desplazamiento es significativo: Xalapa (101), Veracruz puerto (52), Orizaba (112), y municipios cercanos como Fortín (444) y Yanga (35) acogen a quienes huyen de la inseguridad y la falta de oportunidades. Este éxodo anula la narrativa de Córdoba como polo de interés turístico o laboral.

La paradoja se profundiza frente a la ventanilla de pasaportes: más de 1.800 trámites solo entre enero y febrero de 2025 en el módulo local de la SRE, sumándose a los 24.849 realizados en 2023 y 2024. Estas filas no reflejan turismo, sino la búsqueda desesperada de alternativas fuera del país, el mismo impulso que lleva a miles a abandonar la ciudad definitivamente.

En paralelo, el título de Pueblo Mágico se desmorona por la inacción y los errores de gestión. Fernando Miranda Flores, arqueólogo del INAH, lanzó una crítica contundente sobre tres frentes de abandono. El sitio arqueológico de Toxpan es un símbolo de promesas incumplidas: un plan de manejo de 2017 para un parque arqueológico, desarrollado con el INAH y la UV, jamás se ejecutó. Miranda atribuyó su estancamiento inicial a la pandemia, pero subrayó con dureza la “ausencia total de seguimiento posterior”.

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