Córdoba.- Arróniz hace dos días acusó al gobernador Javier Duarte y al empresario transportista, José Abella de corruptos, ya que si el señor Abella pactó para las campañas políticas con el Gobernador entregándole El Buen Tono, para así ser mantenido económicamente por Duarte, éste estaría desviando recursos públicos para entregarlos a Abella, ¡y eso es ilegal!, por lo tanto si Arróniz respeta a sus lectores como dice, debe tener las pruebas por lo que los acusa.

Que vaya a presentar entonces una denuncia y deje de una buena vez de mentirle a sus lectores, ya que en la fachada de su casa se encuentra sembrada una palmera de considerable tamaño, producto seguramente del lambiscón de Lavín, quien habrá tenido a bien regalarla al dueño del periódico coludido para que le siguiera aplaudiendo sus nulas acciones por Córdoba durante su trienio.

Palmera que probablemente llegó en el mismo contenedor que las que sembraron en el arco de Shangri-Lá, y que por cierto, hoy están secas en su mayoría, y que los cordobeses pagamos cada una en más de tres mil dólares, porque seguros estamos que ni para esa palmera le habrá alcanzado comprar con dinero lícito, ya que su “empresa coludida” lleva recibiendo durante 52 años carretonadas de dinero en efectivo de políticos corruptos.

¡Arróniz vive en traición consigo mismo y con la ciudad que le vio nacer!