De la redacción
El Buen Tono
La afición mexicana vivió una noche inolvidable en el Centro Histórico capitalino, donde, pese a un intenso diluvio, miles de seguidores se mantuvieron firmes para celebrar la victoria de la Selección Nacional por 3-0 frente a Chequia en su tercer compromiso del Mundial 2026.
Durante el primer tiempo, el encuentro se mantuvo cerrado y complicado para el conjunto tricolor, que no lograba imponer su estilo ante un rival europeo bien organizado. Mientras tanto, en el cielo se acumulaban nubes que anticipaban la llegada de la tormenta, pero el ánimo de los aficionados no decayó y permanecieron en sus lugares.
Al minuto 40, la lluvia finalmente cayó con fuerza sobre la ciudad, obligando a los asistentes a cubrirse con paraguas e impermeables, sin que esto detuviera la celebración. La tormenta se mantuvo durante el resto del partido, convirtiendo el ambiente en una auténtica fiesta bajo el agua.
En el medio tiempo, el ambiente tomó un giro festivo cuando el público comenzó a bailar bajo la lluvia, reflejando la confianza que crecía entre los seguidores, como si el clima anunciara lo que estaba por venir en el campo.
El segundo tiempo trajo consigo la explosión de emociones. Al minuto 55, Mateo Chávez abrió el marcador, desatando la euforia en la plancha del Zócalo. Apenas seis minutos después, Julián Quiñones amplió la ventaja al 61, consolidando el dominio mexicano.
El ambiente se volvió aún más emotivo cuando se escucharon los gritos de “Ochoa, Ochoa”, y al minuto 75 se confirmó su sustitución, en medio de una ovación para el guardameta, quien con esta participación se convirtió en el único futbolista mexicano en disputar seis Copas del Mundo.
El cierre del partido llegó al minuto 90, cuando Álvaro Fidalgo firmó el 3-0 definitivo, sellando una actuación histórica. Con este resultado, México logró por primera vez en su historia cerrar la fase de grupos de un Mundial con tres victorias, desatando la celebración total entre los aficionados que resistieron la lluvia hasta el final.
