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De la redacción
El Buen Tono

La empresa de inteligencia artificial Anthropic, creadora del modelo Claude, quedó en el centro de una disputa sobre derechos de autor luego de que se revelara que adquirió grandes cantidades de libros usados para escanearlos y utilizarlos en el entrenamiento de sus sistemas de inteligencia artificial.

El caso forma parte de una demanda colectiva conocida como “Bartz contra Anthropic PBC”, resuelta mediante un acuerdo a finales de julio en un tribunal federal del norte de California. Como parte del arreglo, Anthropic pagará alrededor de mil 500 millones de dólares a autores afectados, mientras que la editorial británica Bloomsbury Publishing y otros involucrados recibirán cerca de 19 millones de dólares.

Durante el proceso judicial también salió a la luz el llamado “Proyecto Panamá”, una estrategia mediante la cual Anthropic habría comprado bibliotecas completas de libros usados para posteriormente separar sus páginas, escanearlas con equipos industriales y enviar los ejemplares físicos a reciclaje.

Documentos presentados durante el juicio describieron el procedimiento utilizado para cortar los libros y digitalizar rápidamente sus páginas mediante escáneres de alta velocidad. De acuerdo con información difundida por medios internacionales, la compañía incluso habría coordinado con empresas recicladoras la recolección de los libros después del proceso.

El caso generó especial controversia porque, según documentos citados durante el procedimiento, el objetivo del denominado “Proyecto Panamá” era escanear libros a gran escala para utilizarlos en el desarrollo de modelos de lenguaje.

Uno de los principales debates jurídicos surgidos del proceso fue determinar si utilizar libros protegidos por derechos de autor para entrenar una inteligencia artificial constituye una infracción.

En su resolución, el tribunal consideró que el entrenamiento de un modelo de lenguaje utilizando material protegido podía constituir un uso justo bajo la legislación estadounidense, aunque el caso también dejó importantes cuestionamientos sobre la manera en que las empresas de IA obtienen y procesan grandes cantidades de contenido.

El conflicto comenzó después de acusaciones de que Anthropic había utilizado libros obtenidos de fuentes no autorizadas para entrenar sus sistemas. Posteriormente, la empresa habría recurrido a la compra de ejemplares físicos y al escaneo de sus contenidos.

La controversia también ha comenzado a extenderse a otros países. En Europa se ha señalado el crecimiento de operaciones destinadas a adquirir grandes cantidades de libros impresos que ya tienen poca demanda comercial, pero que podrían resultar valiosos para entrenar modelos de inteligencia artificial.

El debate recuerda además que la digitalización masiva de libros no comenzó con la inteligencia artificial. Años atrás, proyectos como Google Books ya habían provocado disputas legales por la digitalización de millones de obras, tanto de dominio público como protegidas por derechos de autor.

El caso Anthropic podría convertirse en un precedente relevante para definir hasta dónde pueden llegar las empresas de inteligencia artificial al utilizar libros, artículos y otros contenidos protegidos para desarrollar sus sistemas, así como los derechos que autores y editoriales podrán ejercer frente a esta nueva tecnología.

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