De la Redacción
El Buen Tono
Atzacan, Ver.- Con al menos 3 mil 500 habitantes que padecen alguna discapacidad, el Ayuntamiento de Atzacan y su Sistema DIF municipal han optado por una solución que, más que solidaria, evidencia la omisión de sus responsabilidades: organizar una carrera deportiva para recaudar fondos privados con los cuales poder comprar sillas de ruedas, muletas y bastones.

Mientras el alcalde Israel Raymundo Solano Jiménez invita a la ciudadanía a participar en el “Atzacan Trail”, con cuotas que van de los 300 a los 550 pesos, el municipio cuenta con recursos públicos etiquetados que podrían destinarse a este fin, pero que prefiere no utilizar para su objetivo.
La dependencia de una carrera para cubrir una obligación legal y moral del Estado es una confesión de fracaso. El Ayuntamiento de Atzacan, en lugar de gestionar y ejecutar el presupuesto que ya tiene para atender a su población con discapacidad, prefiere poner el costo sobre los hombros de la ciudadanía al pedir cooperación para resolver un problema que ellos tienen la obligación y los recursos para solucionar
