Por  Mauricio Flores /  columnista

Birmex, el paquete de las “consentidas”

Aunque no exista una acusación formal por malversación de fondos federales o “compra de funcionarios” contra las 10 empresas de distribución que más venden medicamentos a los sistemas públicos de Salud, el sentido político es claro: sustituirlas a las “empresas consentidas” por una nueva entidad nacida desde el cascarón de Birmex, a cargo de Carlos Rello.

Ello no significa que no habrá acusaciones formales al respecto, sobre todo en algunos sistemas estatales de Salud donde se detectaron simulaciones en la dotación de medicamentos mediante la alteración de los sistemas de administración. De momento el señalamiento más fuerte es del presidente de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, Alfonso Ramírez Cuellar, en el sentido de las prácticas monopólicas -colusión, cártel- que podrían haber efectuado las distribuidoras para repartirse el suministro de las más de 5 mil 500 claves médicas.

Ya sabemos quiénes son los “malos” de este episodio y cuyos nombres fueron de nuevo expuestos por Germán Martínez, director del IMSS, en su comparecencia del viernes pasado: Fármacos Especializados y CPI de Francisco Pérez Fayad; Maypo, que dirige Jack Rodríguez; Dimesa, de Alejandro Álvarez; Ralca, de Alberto Ramírez y Simsa, de Gerardo Morán; así como Grupo Laboratorios Imperiales Pharma de Francisco Álvarez, Morphy comercializadora de Productos Institucionales y Comercializadora Pego.

El asunto será que si les quita el “negocito” de 53 mil millones de pesos anuales, acaso el Estado a través de Birmex tendrá capacidad de comprar directo a los laboratorios miles de productos, administrar las recetas y con ellas expedir la dosificación exacta para cada paciente (lo que evita mermas y trampas) así como llevarlas a cada una de las 22 mil 500 farmacias públicas… desde la que está en Monterrey hasta la que está San Pedro del Pinar, serranía chiapaneca.

Novartis y los becarios de Cofepris

Hace llegar a este columnista una aclaratoria Novartis de México, que dirige Ana Longoria, en la que niega los señalamientos en este espacio de que su producto genérico Tenofovir Disoproxil Succinato/Emtricitabina no demuestra la efectividad en bioequivalencia y biodisponibilidad de su producto “de patente”, el Tenofovir Disoproxil Fumarato/Emtricitabina. Novartis asegura que actúan conforme a normas establecidas por FDA y  Cofepris y por tanto la sal genérica como la de patente tiene un disolución “similar” (no idéntico) dentro del paciente, “no existen alteraciones en su perfil farmacocinético” ni el resultado. O sea que no falla… pero mejor pregúntele a los enfermos, pues la comisión a cargo de José Alonso Novelo trae enorme relajo, tras desaparecer un Centro de Excelencia y correr a buena parte del personal técnico denominado “becarios” y no pagarle un clavo a los pocos que quedan. Ya le platicaré.

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