

Adriana Estrada
El Buen Tono
Orizaba.- La región de las Altas Montañas continúa enfrentando una crisis de conectividad sin precedentes, pues el robo sistemático de cableado de cobre y las subsecuentes afectaciones a la fibra óptica han provocado un colapso intermitente en los servicios de telefonía e internet, dejando en vilo a miles de familias y negocios, señaló Ignacio Ramírez Céspedes, secretario general de la sección 8 del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana (STRM).
El panorama es desolador: un solo punto dañado desconecta a más de mil clientes. “Vivimos en una era donde medio día sin internet trastorna cualquier rutina”, alertó. El robo de cobre se detecta en Mendoza, Nogales y Río Blanco, zonas donde la conectividad falla constantemente mientras se reemplaza el cable por fibra óptica.
“Aunque acudimos a las zonas para hacer las reparaciones, no damos abasto. Cuando se trata de robos, estamos atados de manos, y requerimos apoyo externo urgente”, refirió.
La empresa acelera la migración a fibra óptica (sin valor de reventa), con un 60-70% de la red regional ya operando; la meta es 2027. Sin embargo, la impunidad es total: no hay detenidos, lo que convierte el robo de infraestructura en un ataque directo al tejido social. Urge intervención para salvaguardar un servicio ya esencial.
