

De la Redacción
El Buen Tono
Orizaba.- La desaparición de los cuyos en la reserva animal del Paseo del Río Orizaba ya no es un misterio: fue consecuencia de una intervención fallida. De acuerdo con información confirmada, al menos 30 ejemplares murieron tras la aplicación incorrecta de un desparasitante, en un episodio que exhibe fallas graves en el manejo de fauna, bajo el resguardo de la responsable de la reserva, Brenda Abaroa Ortiz.
Según los datos recabados, intentó desparasitar a los cuyos utilizando ivermectina formulada para grandes especies, sin contar con el conocimiento técnico para calcular la dosis adecuada. El procedimiento, lejos de atender una necesidad sanitaria, detonó una mortandad masiva: al día siguiente de la aplicación, 30 animales habían muerto, y en los días posteriores el resto comenzó a morir de forma progresiva.
La práctica correcta, de acuerdo con especialistas, habría sido utilizar un producto específico para especies pequeñas o ajustar rigurosamente la dosificación. Nada de eso ocurrió. La improvisación tuvo consecuencias letales.
Este hecho da un giro radical a lo observado en meses anteriores. En agosto de 2025, un video viral evidenció hacinamiento en la jaula de cuyos y conejos, donde el estrés llevó incluso al canibalismo de una cría.
En ese momento, la problemática era la sobrepoblación. Hoy, la misma jaula está vacía, no por control adecuado, sino por un manejo deficiente.
Un recorrido reciente de El Buen Tono en la zona confirma además la disminución de otras especies. Los conejos se redujeron y ahora comparten espacio con gallos y gallinas, mientras que las liebres (Dolichotis patagonum) permanecen en grupos separados. El patrón se repite: menos animales y condiciones cuestionables.
La crisis no se limita a los cuyos. De un número considerable de coyotes, hoy sólo quedan dos. Los mapaches han sido reducidos a un sólo ejemplar. La reserva, lejos de consolidarse como espacio de conservación, muestra signos de deterioro sostenido.
A esto se suman antecedentes preocupantes. Ha trascendido que venados hembra en gestación habrían sido medicados sin protocolos adecuados, lo que provocó abortos y posteriormente la muerte de los ejemplares. Los señalamientos apuntan a una constante: decisiones sin sustento técnico que terminan en pérdidas irreversibles.
Bajo la administración de Brenda Abaroa Ortiz en la Unidad de Manejo Ambiental (UMA), los episodios de mortandad y disminución de especies se han vuelto recurrentes. El caso de los cuyos no sólo revela negligencia, sino la ausencia de controles, supervisión y transparencia en el manejo de la fauna.
Hoy, la jaula vacía no es un accidente ni un traslado: es evidencia directa de una mala práctica e irresponsabilidad, que costó la vida a decenas de animales.
