Córdoba.- Con la designación de Salvador Abella como precandidato a la alcaldía de Córdoba, el Partido Revolucionario Institucional, manda un aviso, de querer corregir el rumbo poniendo a personas decentes en la administración de los recursos públicos.

 Porque ni Tomás López, ni Becerra, ni Aguilar Yunes, garantizaban el manejo honesto de los recursos cordobeses. Tampoco Tomás Ríos, por el simple hecho de ser socio de un notario que tiene pésima fama en Córdoba.