Xalapa.- La pandemia causada por el virus SARS-CoV-2 desplazó temporalmente a la principal amenaza que enfrenta la humanidad: el cambio climático; sin embargo, incrementó la preocupación de los científicos, puesto que la era POSTCOVID-19 estará marcada por la profundización de los daños ambientales y en la salud, 

El integrante del Instituto de Investigaciones Juríricas (IIJ), de la Universidad Veracruzana (UV), Manlio Fabio Casarín León, advirtió lo anterior durante su participación en la Mesa “Políticas públicas y agenda ambiental en la era POSTCOVID-19”, a través de Facebook Live.

Realidad

Mencionó que el regreso a la “nueva normalidad” empezó a generar fuertes tensiones entre la reactivación económica, su estimulación y la protección del ambiente, en particular la lucha para mitigar los efectos del cambio climático. 

“Dicha situación es más mortal que el Coronavirus, así lo afirma la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Toda esta etapa de emergencia sanitaria en la que está inmersa la humanidad no debe distraer la lucha permanente para combatir el cambio climático, la desigualdad y el resto de los problemas que enfrenta el mundo”. 

Hizo notar que estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), demuestran que la aparición de enfermedades transmitidas por vectores, insectos o animales, se ven favorecidas por el cambio en el clima. 

Estas enfermedades zoonóticas, precisó el ponente, provocadas por virus, bacterias u hongos, representan el 60 por ciento de los padecimientos infecciosos a nivel internacional. 

En términos generales, consideró que “las contribuciones climáticas se reconducen a las energías renovables y eficiencia energética, protección de los bosques, buenas prácticas agrícolas, transporte limpio, gestión de residuos, mejora de procesos industriales. Representan la apuesta para hacerle frente al cambio climático”. 

Contribuciones

Por su parte, el director ejecutivo de Transparencia Mexicana, Eduardo Bohórquez López, recordó que México es pionero a nivel mundial en la construcción de modelos ambientales responsables.

“Se cree que los neozelandeses y los australianos fueron los primeros en decretar un área natural protegida bajo el mar, en realidad fueron los mexicanos en el mar de Cortés quienes decretaron la primera hace más de 20 años”, expresó. 

Destacó que instituciones como la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y los institutos de ecología de las universidades, pese a tener pocos recursos económicos son áreas estratégicas para la sobrevivencia del Estado Mexicano. 

“Son los balances y contrapesos necesarios desde la ciencia que no tiene el Estado desde el Congreso. Ante la orfandad institucional de las legislaturas, necesitamos volver a la ciencia y al conocimiento, no tenemos alternativa, salvo mostrar que, si no hay un balance razonable en la materia, no hay seguridad del Estado que pueda sostenerse en el planeta”. 

Necesidades

El profesor de la UV e investigador en Fundación Olmeca, Jacobo Alejandro Domínguez Gudini, subrayó que los recortes en materia ambiental son violaciones a los derechos humanos de tercera y cuarta generación, así que no sólo se trata de hacer limitaciones de naturaleza administrativa y económica. 

“Cuando hablamos de una ponderación de derechos, no hablamos de una conflictividad entre derechos sociales y ambientales, son de la misma importancia, lo que se necesitan son decisiones inteligentes. 

”Las razones de austeridad económicas resultan insuficientes para que haya dicho tipo de limitaciones políticas y, por lo tanto, violaciones a los derechos humanos”.