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EL BUEN TONO

Ciudad de México.- México tiene una identidad sonora que va mucho más allá de las campanas del Grito de Independencia. En calles, mercados, plazas y barrios han surgido expresiones que, con el paso del tiempo, se volvieron parte de la vida cotidiana y de la cultura popular del país.

Entre las más conocidas se encuentra “¡Viva México!”, una de las expresiones centrales de las celebraciones patrias. Durante la ceremonia del Grito de Independencia, la arenga presidencial incluye tradicionalmente vivas a la Independencia, a los héroes de la patria y a México.

También está el histórico llamado asociado al Grito de Dolores. Aunque no existe una transcripción definitiva de las palabras pronunciadas por Miguel Hidalgo la madrugada del 16 de septiembre de 1810, distintas versiones históricas recogen expresiones relacionadas con la religión, la defensa del territorio y el rechazo al mal gobierno.

Pero no todos los gritos famosos tienen origen histórico. Algunos nacieron de actividades comerciales que durante décadas recorrieron las calles.

Uno de los más reconocibles es “¡Se compran colchones, tambores, refrigeradores, estufas, lavadoras, microondas… o algo de fierro viejo que vendan!”. El pregón fue grabado en 2005 por María del Mar Terrón, entonces una niña, a petición de su padre, quien se dedicaba a comprar fierro viejo. La grabación comenzó a utilizarse en vehículos recolectores y terminó extendiéndose por distintas zonas de México.

Otro pregón característico de las calles mexicanas es el de los tamales: “¡Tamales oaxaqueños, tamales calientitos!”, una voz que se convirtió en parte del paisaje urbano, particularmente en la Ciudad de México. También son reconocibles los llamados de vendedores de frutas, jugos y otros productos que anuncian su mercancía mediante frases cantadas o repetitivas.

El afilador también tiene su propio sonido característico. Su silbato anuncia su llegada antes incluso de que el trabajador sea visible, mientras recorre las calles ofreciendo el servicio de afilar cuchillos y herramientas.

Otro sonido emblemático es el del vendedor de camotes y plátanos, cuyo carrito y silbato forman parte del paisaje nocturno de numerosas colonias de la capital y otras ciudades del país.

A ellos se suman los gritos de los mercados y tianguis: “¡Pásele, güerita!”, “¡Barato, barato!”, “¡Llévelo, llévelo!” o “¡A cinco, a diez, a veinte!”, expresiones utilizadas por comerciantes para atraer compradores y que se han convertido en parte del lenguaje cotidiano.

Estos pregones cumplen una función comercial, pero también tienen un valor cultural. Son sonidos asociados con determinadas ciudades, barrios y oficios, y forman una especie de memoria colectiva que permite reconocer un lugar incluso sin verlo.

Así, mientras “¡Viva México!” representa la celebración patriótica y nacional, “¡Se compran colchones!” representa otra faceta de México: la de sus calles, vendedores, trabajadores y barrios.

Entre arengas históricas, pregones comerciales y expresiones populares, los gritos mexicanos cuentan también la historia cotidiana de un país que, además de sus monumentos y tradiciones, ha construido su identidad con las voces que todos los días recorren sus calles.

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