AGENCIAS
MÉXICO.- Siete integrantes de una familia, entre ellos tres menores de edad, fueron asesinados durante un ataque perpetrado por un grupo de hombres armados en la comunidad de Cerro de Lumbreras, ubicada en la sierra del municipio de San Miguel Totolapan, Guerrero.
Habitantes de la localidad solicitaron la intervención de la Fiscalía General del Estado de Guerrero (FGE) y del Ejército, debido a que, horas después del ataque, personal de las autoridades ministeriales aún no había acudido a la comunidad para realizar el levantamiento de los cuerpos.
De acuerdo con testimonios de pobladores, el ataque ocurrió alrededor de las 4:00 de la madrugada del jueves 27 de agosto, cuando las familias se encontraban en sus viviendas. Los habitantes señalaron que un grupo de hombres armados, presuntamente con vestimenta y equipo de tipo militar, irrumpió en la comunidad y abrió fuego con armas largas.
Los pobladores aseguraron que al menos 50 hombres armados habrían participado en el ataque. Después de la agresión, varias viviendas fueron incendiadas, lo que provocó que habitantes de la localidad huyeran hacia comunidades cercanas para ponerse a salvo.
Señalan conflicto por tierras y explotación forestal
De acuerdo con los testimonios recopilados por habitantes de Cerro de Lumbreras, el ataque habría ocurrido después de que la familia se negara a vender sus tierras para permitir actividades relacionadas con la explotación forestal.
Los pobladores aseguraron que desde meses atrás existe presión para que habitantes de la zona cedan sus terrenos y permitan la extracción de madera.
“Son como siete casas, desde hace unos meses nos quieren quitar nuestros campos donde no hemos dejado cortar ni un solo árbol”, señalaron habitantes de la comunidad.
Los pobladores identificaron a los agresores como presuntos integrantes de Los Tlacos o Cártel de la Sierra, aunque esta versión no ha sido confirmada oficialmente por las autoridades.
Entre las víctimas hay tres menores
Los habitantes informaron que siete integrantes de la familia Hernández Solano fueron asesinados. Las víctimas fueron identificadas como Basilio, Genaro, Hermilo y Porfirio, además de tres menores de edad cuyos nombres fueron reservados.
Uno de los menores que sobrevivió inicialmente al ataque fue sacado de la comunidad por habitantes y trasladado hacia Atoyac para recibir atención médica. Sin embargo, debido a la gravedad de las heridas, murió durante el trayecto.
La situación se complicó debido a la falta de presencia inmediata de autoridades ministeriales. Habitantes denunciaron que, hasta el mediodía del viernes 28 de agosto, los cuerpos permanecían en la comunidad y algunos de ellos ni siquiera habían podido ser recuperados.
“Necesitamos el apoyo porque aún no ha llegado nadie, la niña que está muerta no la podemos levantar, además hay un señor que fue calcinado, tiene más de 24 horas”, alertó uno de los habitantes.
Además, los pobladores señalaron que hasta ese momento se desconocía el paradero de los cuerpos de Basilio, Genaro y Porfirio.
Familias abandonan la comunidad
Después de la incursión armada, habitantes de Cerro de Lumbreras huyeron hacia localidades vecinas de la sierra de San Miguel Totolapan ante el temor de nuevos ataques.
La comunidad se encuentra aproximadamente a media hora de Linda Vista, una de las localidades más grandes de la región y que ha buscado convertirse en un nuevo municipio.
La zona ha registrado anteriormente episodios de violencia y desplazamiento forzado. En julio de 2023, Linda Vista fue atacada con drones que presuntamente transportaban explosivos, hecho atribuido entonces a integrantes de La Familia Michoacana y que provocó el desplazamiento de más de 200 habitantes.
Denuncian presión sobre recursos naturales
Los habitantes también relacionaron la violencia reciente con la disputa por los recursos naturales de la región, particularmente sus bosques.
La sierra de San Miguel Totolapan es una zona con importantes recursos forestales, además de agua y minerales. Pobladores han denunciado desde hace tiempo la extracción de madera y la presión de grupos interesados en aprovechar los recursos de la zona.
El pasado 5 de abril también fue asesinado Carlos Márquez Oyorzabal, comisario de Las Conchitas, anexo de La Ciénega de Puerto Alegre. De acuerdo con habitantes, el joven ecologista se había opuesto a la extracción de madera de su comunidad.
Los pobladores atribuyeron ese homicidio a una célula que, según sus señalamientos, estaría vinculada con Los Tlacos y encabezada por Leonel Barragán Tolentino, alias “La Changa”. Estas acusaciones tampoco han sido confirmadas oficialmente.
Los habitantes sostienen que la explotación forestal continúa generando conflictos en la región y han expresado temor de presentar denuncias formales debido a la supuesta presencia e influencia de grupos criminales.
Hasta el momento, las autoridades no han informado públicamente sobre personas detenidas por el ataque en Cerro de Lumbreras ni han confirmado oficialmente la identidad de los responsables.
La Fiscalía estatal deberá determinar las circunstancias del multihomicidio, establecer el móvil y deslindar responsabilidades, mientras habitantes de la zona permanecen desplazados ante el temor de nuevos hechos de violencia.
