Guerrero.- La media noche del pasado martes 6 de noviembre, los retenes de civiles armados en los cinco accesos de Olinalá fueron desmantelados, pero hasta la fecha los planteles educativos mantienen sus puertas cerradas.

Tras reunirse con el presidente municipal, Eusebio González Rodríguez, y el mando de la Marina Armada de México enviado hacia el municipio, los ciudadanos que desde el 27 de octubre se levantaron en armas contra un grupo de presuntos delincuentes accedieron a dejar los puntos de revisión.

Así, casi a las cero horas del miércoles, las entradas que llegan de Tlapa de Comonfort, Cuálac, Ahuocotzingo y Paso Morelos, quedaron solas, ya que los hombres regresaron a sus domicilios y por primera vez en diez días pasaron la noche con sus familias.

El alcalde González Rodríguez confirmó que la Marina Armada de México y que los soldados del Ejército nacional que se encuentran en Olinalá, ahora son los que tienen el control de la situación.

Ninguno de los civiles que estuvieron en los retenes entregó las armas que se observaron durante las protestas, aunque también se aclaró que durante los días de vigilancia nadie emitió un disparo.

Pese a que los accesos ya están libres y los varones que cuidaban los filtros de revisión regresaron a sus jornadas laborales cotidianas, este miércoles todavía no se definía el retorno a clases, pues los directivos de los jardines de niños, escuelas primarias, secundarias y la preparatoria que se ubican en el lugar, señalaron que no tienen las garantías necesarias.

Agencias