Nogales.- Entre un tumultuoso grupo de familiares, amigos, empleados del Ayuntamiento y la clase política de la región y el estado, ayer fue sepultado quien fuera el alcalde del municipio, Joel Alejandro Cebada Bernal.

Antes del cortejo fúnebre asistió a una misa de cuerpo presente y un homenaje frente al Palacio municipal.

Fue la mañana de ayer, cuando salieron de la vivienda ubicada en la calle Independencia, número 63 de la colonia Reforma de Río Blanco, mismo que era encabezado por tres motocicletas y dos camionetas de Tránsito del Estado, una banda de guerra y una carrosa, y al frente del ataúd de madera donde descansaba el cuerpo del funcionario, caminaban su esposa y sus cuatro hijas, una de ellas cargando una fotografía del finado.

En punto de las 11:00 horas llegaron a la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en la avenida Netzahualcoyotl, esquina calle 9, de la colonia Anáhuac, que resultó insuficiente para recibir a todos quienes acompañaban a la familia a escuchar la sagrada misa, que corrió a cargo del sacerdote, Antonio Reyes.

En su arenga, el párroco rogó por el descanso eterno de Joel Alejandro Cebaba Bernal, y pidió a la familia una pronta resignación, recordándoles que él descansa ya al lado del Creador tal y como lo marcaban las sagradas escrituras.

Posteriormente, el cortejo fúnebre se dirigió a la explanada del Palacio municipal, donde alrededor de las 13:00 horas el eco sonoro de los tambores y el sonido de claxon’s de taxistas, anunció la llegada del ex Alcalde, su cuerpo fue cargado en hombros y custodiado por familiares y amigos, quienes lo acompañaron en su último recorrido por el municipio que tanto amó y con lágrimas lo despidieron.

Una valla humana formada por la comuna, empleados del Ayuntamiento, ex alcaldes del municipio de Nogales, diputados, y funcionarios del Partido Acción Nacional a nivel estado, recibieron al amigo que dejó un gran legado en el lugar donde nació y se desarrolló.

Los mariachis entonaron “El Hijo del Pueblo” donde las notas de los músicos despertaron en los asistentes el recuerdo de momentos que compartieron con el hombre que supo ganarse el cariño y respeto de muchos.

El homenaje dio inicio cuando su féretro fue colocado en la explanada del Ayuntamiento, custodiado por ex alcaldes, desde Fortunato Flores García, Gerardo Lagunes Gallina, Marcelo Aguilar López, Miguel Romero Retana, Manuel Carranza Aguilar, Guillermo Mejía Peralta y el actual presidente, Eloy Enríquez Merino.

El primero en hacer uso de la palabra fue el alcalde Enríquez Merino, quien destacó el trabajo político y la gestión que hizo en beneficio del municipio, pero sobre todo agradeciéndole su sincera amistad.

Posteriormente, la esposa del extinto, Claudia Cuevas Blas, quien en todo momento estuvo acompañada de sus cuatro hijas, tomó el micrófono en donde expresó su sentir ante los ciudadanos que daban el último adiós a su Alcalde.

“Sólo un hombre como mi esposo es capaz de reunir a toda esta gente, en símbolo de amor, de paz y de cariño, no importando colores, él nos ha dejado un ejemplo de fortaleza, entrega y grandeza, un ganador es quien siempre da la vida por su meta, quien se compromete con su alma para ir hasta el final dejando todo en el camino, Alejandro, como yo le llamaba, dio todo por todos y para todos”, expresó.

ELEUTERIO ESPINOZA BENÍTEZ

El Buen Tono