

De la redacción
El Buen Tono
Orizaba.- Lo que durante años se presentó como una simple “reestructuración” interna del Sindicato de Obreros y Artesanos de la Industria Cervecera y Complementaria (SOAICC), para cientos de jubilados, pensionados y viudas fue en realidad un despojo cuidadosamente operado desde las entrañas del poder sindical y político de Orizaba.
El saqueo del patrimonio sindical no fue improvisado, pues durante la segunda administración municipal de Juan Manuel Diez Francos, entre 2014 y 2017, se concretó el golpe definitivo contra los extrabajadores al modificar los estatutos del sindicato en 2014 para excluirlos del reparto patrimonial.
La coincidencia temporal no es menor. Si el despojo terminó de consumarse en ese periodo, entonces debió haberse planeado desde la primera administración de Diez Francos, entre 2007 y 2010, cuando comenzaron los movimientos internos que terminarían dejando fuera a jubilados, pensionados y viudas, esto debido al interés de arrendar el Teatro Metropolitano y otras oficinas de la planta baja en donde también se concentra la oficina de Relaciones Exteriores.
Hoy, los afectados continúan exigiendo cuentas claras sobre un patrimonio valuado en alrededor de 900 millones de pesos, integrado por inmuebles emblemáticos de Orizaba como el Teatro Metropolitano, estacionamientos, Moctesuper, Salón Azul, IRBAO, la Funeraria SOAICC y otros bienes históricos.
Aunque durante años se habló públicamente de una “disolución” sindical, jurídicamente el punto central fue la modificación de estatutos realizada en 2014. Esa reforma interna dejó fuera a pensionados, jubilados y viudas de los derechos sobre el patrimonio sindical, pese a que durante décadas formaron parte de la estructura obrera del SOAICC y existían disposiciones testamentarias que contemplaban beneficios incluso para hijos y nietos en caso de desaparición o transformación de la organización.
