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Coscomatepec.- El municipio se encuentra en silencio. El Centro Histórico está vez no se desquicia por el ruido de los claxon. En contraste el recinto ferial cobra vida. 

El lunes de plaza es único, no hay mayoristas en las calles, vendedores de discos, utensilios de cocina, herramientas, cobertores, ropa. Tampoco llegan los puestos de comida. 

Cien comerciantes se instalan de manera improvisada en el recinto ferial que les quedó enorme, donde colocan su mercancía, en su mayoria productos de primera necesidad como jitomates, limones, cebollas, entre otros. 

Se colocaron en “islas” reciben la constante visita de personal con gel antibacterial. Al ingresar se checa la temperatura a los consumidores. Por radio se alerta, alguien llega con su camioneta para intentar vender comida, con mesas y sillas incluidas; no logra pasar y se retira. 

Arriban a lo largo del día habitantes de las comunidades, pero también de Calcahualco, Alpatláhuac, Chocamán e Ixhuatlán del Café. 

Algunos regresan sobre sus pasos al informárseles que el número de vendedores es mínimo;  sobre la carretera federal se aglomera el tráfico, taxistas mixtos rurales esperan llevar a las personas de las comunidades a sus hogares, aunque el número de compradores también son pocos. 

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