por Pablo Kuri

El cáncer de mama es una de las mayores preocupaciones en el mundo, por ser el tumor más común en mujeres en edad adulta, lo que ha llevado a la Secretaría de Salud a promover su prevención y detección oportuna para evitar que fallezcan o tengan que sufrir los daños físicos y psicológicos que ocasiona.

La posibilidad de padecer cáncer de mama se reduce con un estilo de vida saludable, es decir, hay que realizar actividad física por lo menos media hora diaria, no fumar ni consumir en exceso bebidas alcohólicas, y quienes piensan tener hijos, practicar la lactancia materna exclusiva. 

Es fundamental que de los 20 años de edad en adelante todas las mujeres se autoexploren las glándulas mamarias, y si detectan alguna “bolita” acudan de inmediato a la clínica u hospital. 

A partir de los 25 años hay que acudir a la unidad de salud para que se le realice la exploración clínica y a los 40 años debe solicitar una mastografía, que detecta esta enfermedad aunque no haya síntomas. 

La mastografía detecta el cáncer de mama en sus etapas iniciales, aún cuando no ha sido palpado, lo cual incrementa la probabilidad de curación e incluso puede disminuir la necesidad de cirugías radicales o tratamientos como la quimioterapia o radioterapia. 

El cáncer de mama en nuestro país registra más de 13 mil 600 nuevos casos en mujeres y 95 en hombres, y cada dos horas muere una mexicana por esta enfermedad. Sólo en 2011 fallecieron cinco mil 134 mujeres mayores de 25 años por esta causa. 

Ante este panorama, en los últimos años se tomaron acciones de prevención, detección oportuna y tratamiento sin precedentes. Uno de los más importantes fue otorgar tratamiento integral gratuito a las mujeres que no cuentan con algún tipo de seguridad social, a través del Seguro Popular. 

Y es que antes de que se incluyera al cáncer de mama en el Seguro Popular, las pacientes tenían que abandonar el tratamiento por falta de recursos económicos, reduciendo con ello la posibilidad de sobrevivir. En la actualidad, menos del 3% deja su atención, pero no por problemas financieros. 

Al mismo tiempo, se incrementó a 572 el número de mastógrafos en instituciones públicas para ampliar el acceso a esta prueba. Éstos se suman a los 43 equipos en unidades móviles de la Secretaría de Salud que acercan este servicio a mujeres que viven en las localidades más alejadas del país. 

Adicionalmente, se desarrolló el modelo de Unidad de Especialidades Médicas para la Detección y Diagnóstico del Cáncer de Mama UNEME-DEDICAM, en donde se realiza vía satelital la interpretación de estudios que se tomaron en hospitales que carecen de radiólogo, lo que disminuye el tiempo del proceso de diagnóstico y tratamiento. 

Las UNEMES-DEDICAM se ubican en Ciudad Juárez, Cancún, Campeche y Querétaro y están por inaugurarse Toluca, Chetumal, Gómez Palacio, San Luis Potosí, Pachuca, Morelia, Tlaxcala y Ciudad Victoria. 

Con estas acciones, se triplicó la cobertura de detección con mastografía en el periodo 2007-2012, mujeres de 50 a 69 años, pasando de 7.2% a 21.6% según la Encuesta de Medio Camino. 

Actualmente se trabaja para implementar un programa de control de calidad de mastografía que asegure la confiabilidad del resultado en instituciones públicas y privadas, así como en el registro de cáncer que permita evaluar el Programa de Cáncer de Mama en nuestro país. 

Estas acciones sólo pueden impactar en la lucha de cáncer de mama cuando la población se hace corresponsable del cuidado de su salud. Por eso se recomiendan cinco sencillas acciones que las mujeres pueden poner en práctica: realizar 30 minutos de ejercicio al día y mantener un peso adecuado, disminuir el consumo del alcohol y de alimentos ricos en grasas, autoexplorarse cada mes, acudir una vez al año para que el personal de salud revise sus senos, y practicarse una mastografía cada dos años a partir de los 40 años de edad.

 

Subsceretario de Salud Federal