Andrés Timoteo
Columnista

DÍA 34: OPERACIÓN SHEREZADA

 La alcaldía de París abrió sus bibliotecas a la libre consulta. Tan solo en la Ciudad Luz ya se colocaron en la estantería digital gratuita 20 mil títulos. De esta forma, sin importar que se esté o no abonado a la biblioteca y sean o no estudiantes o investigadores, todos pueden descargar hasta seis libros por mes en sus computadoras, tabletas y smartphones. La oferta inició en marzo y se mantendrá hasta el 30 de junio con la posibilidad de ampliarla.

 El objetivo no solo es tener las herramientas para complementar cursos escolares o mantener el ritmo académico sino fomentar la lectura en lo general para alimentar el intelecto y el espíritu. O sea, tener un “confinamiento ilustrado” que ayude a sobrellevar las horas de reclusión.  Esta iniciativa, a que se han sumado otras setenta bibliotecas del país, ya comenzó a ser llamada “Operación Sherezada” en referencia a la protagonista del libro de cuentos orientales “Las mil y una noches”.

 Para salvar su vida, la bella Sherezada cautivó la atención del sultán Shahria de Persia, quien acostumbraba a desposar una virgen cada noche y la mandaba a ejecutar al alba. La joven narró al monarca una historia por noche y así durante mil manteniéndolo distraído y atajando la ola de muertes de mujeres que se convertían en sus esposas. Hoy Sherezada regresa al auxilio de los encerrados, la necesitan para contar-leer historias que son bálsamos suavizantes en el enclaustramiento.

 Y no solo son las bibliotecas sino también los museos abrieron sus puertas ofreciendo tours virtuales en alta definición por sus exposiciones tanto temporales como permanentes. En todo Europa más de quince de ellos pueden ser visitados desde la pantalla del ordenador como el Museo Británico de Londres, el Van Gogh de Ámsterdam, Holanda, o los parisinos Louvre, D’Orsay, Grevin, De L’Orangerie y Quai Branly que además ofrecen conferencias magistrales y talleres de curación de obras.

 Algo imperdible -y recomendado a los amables lectores- es la exposición “Pompei chez vous” (“Pompeya en su casa”) que se inauguró el 25 de marzo -ya en pleno encierro- en el museo Grand Palais (Gran Palacio) de París en coordinación con el Parque Arqueológico de Pompeya, Italia, sobre los últimos rescates de obras de esa ciudad arrasada por la erupción del Vesubio en el año 79 antes de Cristo. (Grandpalais.fr).

 Imperdible también es el recorrido virtual en el Museo Cluny de la Edad Media que alberga joyas invaluables como la colección de vitrales góticos, las cabezas cortadas de los reyes de Judea en la Catedral de Notredame durante la Revolución Francesa o el gobelino “La dama y el unicornio” considerado como ‘La Mona Lisa’ de los tejidos medievales. (www.musee-moyenage.fr/)

 Otra recomendación es el Museo Rodin donde con tecnología 3D se pueden apreciar obras del magnífico escultor como El Beso, El Pensador, La Puerta del Infierno, El Hombre que Camina o Los Burgueses de Calais. (www.musee-rodin.fr). Una joya que similarmente la pandemia hizo posible accederla en tour virtual es el Museo de Claude Monet de Giverny, una pequeña ciudad normanda a 75 kilómetros de París.

Allí se atesora una de las colecciones del pintor impresionista en la casa-taller que habitó de 1897 a 1915 misma que tiene un jardín de 15 hectáreas que también se puede recorrer virtualmente y donde abundan los tulipanes, girasoles, rosedales, madreselvas y glicinias tan famosos en sus lienzos.  (www.mdig.fr)

 Igualmente, la pandemia del Covid-19 abrió las puertas a todos del castillo Chantilly, en la Picardía francesa, región al norte de París. El castillo es pequeño en comparación con otros monumentales de Francia, pero es de los más bonitos. Está a orillas de un lago y tiene jardines decorados por André Le Nôtre, el jardinero preferido de Luis XIV, el “Rey Sol”, quien también construyó los artísticos jardines en el Palacio de Versalles.

 El castillo de Chantilly no fue una sede real -es decir no vivió allí ningún monarca- sino que era propiedad del príncipe Luis de Borbón-Conde, cuyo cocinero, François Vatel, fue el creador de la crema Chantilly famosa y degustada en todo el mundo. La leyenda cuenta que Vetel se suicidó con su propia espada en ese castillo porque su reputación quedaría arruinada ya que no llegaba un cargamento de pescado para una cena señorial que el príncipe ofrecía al rey Luis XIV en 1671.

Lo paradójico fue que lo encontraron muerto – su cuerpo todavía estaba tibio- cuando habían ido a buscarlo a sus aposentos para avisarle que el pescado ya había llegado y que ya estaba siendo preparado por los ayudantes de cocina, justo al tiempo límite, para agasajar a los 75 invitados con el platillo especial que había creado para la ocasión. (www.domainedechantilly.com).

 Bibliotecas gratuitas, exposiciones y conferencias digitales, y recorridos virtuales a museos forman parte de la iniciativa #CultureChezNous (La cultura en nuestra casa) del gobierno francés que no solo se reduce al territorio galo ni al europeo sino es para todos por la magia de la globalización digital. Hay que aprovechar -se tienen opciones en español-, visitando un museo al día o leyendo un cuento diario como Sherezada. La idea es que todos salgamos del encierro con las orejas de burro recortadas. ¿No creen?

TAÑIDOS EN NOTRE-DAME

Tras un año de silencio, el badajo llamado “Emmanuel” volvió a golpear la enorme campana de la torre sur en la catedral de Notre-Dame de París.  El tañido provocado por ese pendiente de hierro que pesa media tonelada y que fue donado en 1686 por el Rey Sol, se dio a las 20 horas de ayer para recordar que hace un año, el 15 de abril del 2019, se incendió ‘La Dame à Dentelle’ (La Señora con Encajes) y que las llamas destruyeron su techumbre y desplomaron la aguja de plomo que la coronaba.

 Los tañidos en Notre-Dame, secundados por los de la basílica de Sacré-Cœur (Sagrado Corazón), también fueron para rendir homenaje a los ‘soignants’ -médicos, enfermeras, camilleros, conductores de ambulancias y demás trabajadores sanitarios- que luchan contra la pandemia de Coronavirus. El templo sigue cerrado y aun cuando se prometió que en cinco años estaría restaurado -ya transcurrió el primero- la recesión económica generada por la peste hará imposible cumplir tal compromiso. De alguna forma, el malévolo virus también alcanzará a Nuestra Señora de París, al menos en la piedra.