Andrés Timoteo
Columnista

CUATRIMESTRE VÍRICO
El próximo viernes se cumplen cuatro meses de que el gobierno de México declaró la emergencia sanitaria por la gripe SARS-CoV-2, mejor conocida como Covid-19 o Coronavirus y el balance es catastrófico porque se han acumulado más de 44 mil muertos y 395 mil enfermos. Esto da un promedio terrorífico: 365 personas han fallecido cada día en este cuatrimestre.
Vaya que la pandemia ha superado las cifras de la violencia generada por el crimen organizado pues, de acuerdo con el registro, en el 2019 hubo un récord de casi 100 muertos por día. Es decir, en cuatro meses se acumularon 12 mil fallecimientos, casi la cuarta parte -un 27 por ciento- de los muertos que ha dejado la gripe pandémica.
Por las cifras acumuladas, México también ocupa los primeros lugares en el mundo en cuanto a mortalidad por la Covid-19. Actualmente está en el quinto sitio, sólo tras de Gran Bretaña, pero a unos días de desbancarla debido al crecimiento exponencial de los decesos.  Hasta ayer -en el reporte de la tarde- Reino Unido tenía 45 mil 878 fallecidos y México 44 mil 022, solo había una diferencia de mil 856 decesos.
En la perspectiva demográfica tampoco sale bien parado el país porque mientras acá hay más de 40 mil muertos en la India que tiene un millón 397 mil habitantes solo registra 33 mil 450, por citar un ejemplo. Entonces, no es algo perverso comparar a México con otras naciones como se quejaba el presidente Andrés Manuel López Obrador cuando se ponía como referencia los países europeos con menor población. Se trata de un criterio numérico para valorar la situación particular dentro de la globalidad.
En la misma tesitura, en Europa como en varios países asiáticos en tres meses se logró amainar el golpe pandémico, es decir alcanzaron el socorrido ‘aplanado’ de la curva estadística de infectados y fallecidos. China mantuvo en confinamiento a la provincia de Wuhan, donde se detectó el primer brote de Coronavirus, durante 11 semanas y logró contener la pandemia. Francia decretó la alerta sanitaria el 16 de marzo y levantó el encierro el 11 de mayo cuando la cifra de contagiados y fallecidos se
estabilizó.
¿Qué ha hecho México en estos cuatro meses para controlar la peste? Casi nada, todo se tomó a chunga. El gobierno federal abrazó inicialmente el negacionismo y luego la indolencia, fueron las medidas del tabasqueño Andrés Manuel López Obrador. En términos generales, el gobierno no ha invertido nada en el sistema sanitario y las compras de ventiladores y otros insumos, así como la contratación emergente de médicos -muchos de ellos los había despedido en diciembre pasado- lo hizo obligado por el escándalo mediático de los decesos que crecían como la espuma.
En los hechos, el lopezobradorismo dejó solos a los médicos y enfermeras lidiando con la pandemia mientras los funcionarios se dedicaron a mentir sobre cifras y fechas. En estos cuatro meses, el propio López Obrador ha decretado “domada” la pandemia en siete ocasiones y el subsecretario de Salud y vocero de la emergencia, Hugo López Gatell declaró que se había alcanzado el “pico” de la estadística 17 veces. La “nueva normalidad” pregonada por ambos funcionarios es de embuste, muerte y luto.
Han sido cuatro meses de lanzar engañifa sobre engañifa, de hacer un manejo político-partidista de la pandemia, de azuzar a la población para que salga a infectarse y escamotear fondos emergentes para contrarrestar las secuelas económicas de la epidemia. En Veracruz la situación es peor porque se tiene un gobernante que no sabe -ni le interesa- dónde está parado ni qué suerte corren los pobladores. Acá, en la entidad, las mentiras son más estultas a fin de ocultar las cifras reales de enfermos y fallecidos.
El ejemplo joya es el municipio de Coetzala donde a pesar de que su alcalde, Gerardo Acahue, falleció por la gripe el pasado 29 de junio, la Secretaría de Salud continuaba reportando al poblado ¡sin una sola muerte por la Covid-19! Otra catadura está en Orizaba donde mientras el gobierno informa de 26 fallecimientos la alcaldía señala que son 67, es decir 41 casos más, lo que es un indicador de lo que sucede en toda la entidad: alrededor del 60 por ciento de las muertes por Coronavirus se ocultan a la opinión pública.
 
SEGUNDA OLA ¿YA?
Hace unas semanas en Europa se hablaba de “nuevos contagios comunitarios” -es decir, entre los mismos residentes, no importados- cuando comenzaron a reportarse personas contagiadas de la gripe después de que se consideró controlada domésticamente la pandemia y se decidió el desconfinamiento de la población. Más tarde se empezó a manejar el término “rebrote”, aunque las autoridades afirmaban que éstos eran reducidos y bajo control.
Y en las últimas horas ya se usa la frase que asusta a todos: la segunda ‘ola’ de contagios de la Covid-19. Las autoridades de Francia, España, Italia, Bélgica, Alemania, Portugal, Suiza, Bulgaria, República Checa, Grecia, Luxemburgo, Rumanía, Holanda y Suecia han hecho oficial que en sus territorios resurgió el Coronavirus y los contagios van creciendo, obligando no solo a reconocer el fenómeno epidémico sino a adoptar nuevas medidas sanitarias para tratar de aminorarlo.
En Francia, a pesar de que desde el 20 de julio es obligatorio el uso de mascarillas en la vía pública y los lugares cerrados hasta ayer se reportaban 224 focos de infección -les llaman “clusters” o “foyers”- y en los últimos tres días se registraron una veintena de muertes, lo que rompió la racha positiva de cero decesos que prevalecía desde hace varias semanas. Aunque hasta el momento el gobierno galo ha evitado mencionar el término “segunda ola”, se prevé que anuncie nuevas medidas de contención sanitaria en los días siguientes ante el peligro de que los casos se multipliquen.
De todas las naciones europeas, España es la más afectada con 227 focos activos de la Covid-19 y ha reportado en las últimas 24 horas mil nuevos enfermos y en la última semana han perecido 11 personas en tierras ibéricas, y vaya tanto es el miedo a que España se convierta en un nuevo epicentro de la peste que ya los países vecinos han adoptado
medidas para asilarla.
Gran Bretaña que hace malabares para controlar la pandemia en su territorio acaba de poner bajo prohibición de viaje a sus connacionales a la nación española pese a que el gobierno ibérico solicitó a su homologo inglés excluir de este alertamiento a las islas Baleares y Canarias para no golpear el turismo veraniego. Noruega, por su parte, acaba de decretar una cuarentena obligatoria para todas las personas que hayan viajado a España mientras que Francia, Suecia y Alemania estudian también emitir una alerta para los viajes a ese país.
Los pronósticos no son halagüeños a tal grado que algunos ya comenzaron a hablar del regreso a la Fase I, es decir, al encierro generalizado de la población si continúan creciendo los “rebrotes” y se confirma la “segunda ola”. El pánico generalizado hizo que ayer el director de Alertas y Emergencias Sanitarias del gobierno español, Fernando Simón, salió a rechazar tal escenario afirmando que “en este momento no se puede hablar de una segunda ola, sino que hay brotes muy focalizados y bajo control”.
No obstante, sus dichos se contradicen con las medidas que ya estudian las autoridades autonómicas -algo así como los gobiernos estatales – pues en Murcia al menos dos municipios, Lorca y Mazarrón, están por volver a un confinamiento generalizado para tratar de detener los contagios.  Fernando López Miras, presiente de la región murciana lo dijo sin ambages: “la comunidad está ante una segunda oleada del Coronavirus”.
En Bélgica, la primer ministro Sophie Wilmés anunció que el país da marcha atrás al desconfinamiento ante el rebrote y para evitar una “segunda ola”. No habrá encierro generalizado de la población sino un confinamiento bajo responsabilidad comunitaria -en un primer inicio- para reducir la “burbuja social”, es decir evitar aglomeraciones por lo que se prohibieron las reuniones en la vía pública o en los hogares de más de 5 personas, además de extremar el uso de mascarillas y desinfectantes.
Michael Kretschmer, gobernador del estado de Sajonia en Alemania también ya usó la frase maldita frente a la situación que se vive en su región. “La segunda ola ya está aquí. Cada día tenemos nuevos focos de infección que pueden dar origen a altas cifras de contagios”, dijo a la prensa por lo que no descartó que su provincia regrese a la Fase I de confinamiento -como a principios de marzo- de ser necesario.
Alemania registró 900 nuevos contagios en las últimas 48 horas y tiene los focos activos más grandes en las regiones de Renania del Norte-Westfalia y Baden-Württenberg, al suroeste. El caso más grave se registró en una procesadora de carne llamada “Tönnies”, en Rheda-Wiedenbrueck , donde mil 500 empleados dieron positivo al virus y el gobierno germano puso en cuarentena a todo el distrito de Gütersloh, donde se localiza la fábrica, siendo el primer confinamiento decretado en el país desde marzo pasado.
En Italia, la nación más castigada durante la primera ‘ola’ de la pandemia, a pesar de que en las últimas 24 horas solo se reportaron 250 nuevos enfermos y 11 fallecidos, también están encendidas las alarmas por la previsión de que crecerá la curva si no observan las medidas sanitarias a puntualidad. En Nápoles, donde se tienen algunos de los focos de contagio más numerosos, las autoridades anunciaron multas por mil euros -unos 25 mil pesos mexicanos- a las personas que se nieguen a usar mascarillas en la vía pública.
Resumiendo: Europa vuelve a temblar de miedo pandémico y no es tal el famoso control de la Covid-19 que todos los gobiernos pregonaron en su momento. El patógeno no se fue, sigue indomable y únicamente reposó para alistar la segunda dentellada. Son malas noticias para todos, los que viven en países que ya pasaron la primera ‘ola’ y los que habitan en naciones que actualmente están bajo el azote de la pandémica, como México. La ponderada desescalada y el remanso epidémico parece que terminarán como el título de la novela shakesperiana: sueño de una
noche de verano.