Andrés Timoteo
Clumnista

SE FUE EL PROFETA
Partió el obispo rebelde, el obispo rojo, el obispo comunista, el obispo anarquista… el obispo de los pobres. El sábado murió Don Pedro Casaldáliga, uno de los últimos profetas del presente y pastor de su pueblo en toda la extensión de la palabra. El ex titular de la diócesis brasileña de São Félix do Araguaia falleció a los 92 años y los desamparados lloran a quien los defendió de los lobos durante décadas.
Los escudó tanto en las etapas más turbias de la dictadura militar como de la voracidad neoliberal y de la desolación esparcida por los terratenientes depredadores de la selva amazónica. Y la muerte de Don Pedro Casaldáliga no solo enluta a Brasil sino a toda Latinoamérica. En México mismo resuena porque su legado alimentó la formación y las luchas de quienes se comprometieron con el cambio democrático, la justicia para los más pobres y la defensa medioambiental.
El obispo emérito de Mato Grosso fue parte de la corriente renovadora de la Iglesia católica que empapó de esperanza a todo el continente. De Casaldáliga es – por ejemplo- aquel pequeñísimo poema, de una sola estrofa con 16 palabras, que resumió el anhelo de cambio democrático por la vía electoral en toda América Latina y que llegó a ser un himno para empujar a los ciudadanos a ejercer sus derechos políticos: “Votar para botar/ para echar fuera. / Si no es para cambiar/ votar no vale la pena”.
La vida del religioso claretiano es una muestra de resistencia. De origen catalán, huyó del franquismo y llegó como misionero a la zona selvática del Brasil en los años sesenta y ahí dedicó su vida a construir la Iglesia de los Pobres. Su nivel intelectual y de reflexión lo convirtió en uno de los faros de la Teología de la Liberación que alumbró los procesos de cambio, tanto religiosos como políticos, en América Latina.
A la vez, resistió atentados y amenazas de los poderosos desde la persecución de militares en las dictaduras hasta la embestida del Vaticano bajo el brazo de hierro del papá Juan Pablo II y su poderoso prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Joseph Ratzinger, quien luego se convirtió en Benedicto XVI, ambos enemigos y furiosos perseguidores de los teólogos de la liberación. Ellos no lo pudieron expulsar del ministerio sacerdotal pese a los cinco procesos canónicos que le abrieron.
Tampoco lo pudieron echar de la diócesis de Araguaia donde se quedó a vivir luego de que se jubiló del obispado, ejerciendo como humilde sacerdote comunitario. Solo en 2012 tuvo que abandonar su domicilio, ya a los 84 años, cuando fue amenazado de muerte por los hacendados que estaban enojados porque seguía defendiendo a los indígenas. Ahora se apagó la llama, pero la lámpara que encendió continúa alumbrando.
En el 2007, Don Pedro Casaldáliga escribió el poema “Yo, pecador y obispo” que fue un latigazo para los príncipes del catolicismo pues cuestiona su manera ostentosa de vivir y comportarse. “Yo, pecador y obispo, me confieso: / de haber llegado a Roma con un bordón agreste;/ de sorprender el Viento entre las columnatas/ y de ensayar la quena a las barbas del órgano;/ de haber llegado a Asís, cercado de amapolas.
Yo, pecador y obispo, me confieso/de soñar con la Iglesia vestida solamente de Evangelio y sandalias, /de creer en la Iglesia, a pesar de la Iglesia, / algunas veces; de creer en el Reino, en todo caso, caminando en Iglesia. / Yo, pecador y obispo, me confieso/ de haber visto a Jesús de Nazaret anunciando/ también la Buena Nueva a los pobres de América Latina;/ de decirle a María: “¡Comadre nuestra, salve!” ;/ de celebrar la sangre de los que han sido fieles;/de andar de romerías…
Yo, pecador y obispo, me confieso/de amar a Nicaragua, la niña de la honda. / Yo, pecador y obispo, me confieso/ de abrir cada mañana la ventana del Tiempo;/ de hablar como un hermano a otro hermano;/ de no perder el sueño, ni el canto, ni la risa;/ de cultivar la flor de la Esperanza/ entre las llagas del Resucitado.”.
 
OTRA CONDOLENCIA
Desde este espacio va nuestra condolencia para Pedro y Juvenal De Aquino, así como para sus hermanas y demás familiares por el fallecimiento de su madre, la señora Dolores Cárdenas, acontecido el fin de semana en Tomatlán. Un abrazo solidario y nuestra oración para que llegue pronto el consuelo.
 
LA TERCERA
En el tema de la pandemia Covid-19 y por los mismos umbrales necrológicos, ayer falleció la alcaldesa de Moloacán, Victoria Rasgado Pérez, luego de dos semanas de permanecer internada en el Hospital Regional de Veracruz. La edil morenista se infectó del virus y el 27 de julio tuvo que ser ingresada al nosocomio. Es la tercera que fallece a causa de la gripe.
Antes, el alcalde de Coetzala, Gerardo Tirso Acahue Apale, falleció también por la peste el 28 de junio y luego la presidenta municipal de Miauatlán, Irma Delia Bárcena Villa, el 16 de julio. Además, son varios los ediles y funcionarios estatales que han resultado positivos al Coronavirus, algunos están en cuarentena y otros ya superaron el cuadro epidémico. Entonces, se confirma que el poder ni las influencias políticas son garantía de inmunidad a la pandemia.
Rasgado Pérez, quien fue periodista antes de ingresar a la política partidista, tenía 33 años, murió muy joven y con ello se comprueba que no estar en el rango de adulto mayor tampoco es garantía de sobrevivencia ante el embate de ese virus. Muchos ediles chacotean con la crisis sanitaria y se creen intocables haciendo y deshaciendo en plena pandemia, negándose a adoptar medidas sanitarias para proteger a los ciudadanos y seguramente pensando que les tocará a otros, no a ellos. Ahí, en el caso de la edil de Moloacán, tienen el desmentido y el ejemplo.
En la estadística nacional, México ya rompió la barrera de las 50 mil muertes y ante esa cifra espeluznante el negacionista supremo, el presidente Andrés Manuel López Obrador, por fin tuvo que incluir en su discurso a las víctimas de la Covid-19. Ayer en un video se condolió por esos decesos y mandó “abrazos solidarios y fraternos” a los deudos ¡¡ casi seis meses después de que comenzó la mortandad!
Lo hizo obligado por el escenario de desolación, aunque no le faltaron excusas, pues afirmó que su gobierno ha “actuado responsabilidad y profesionalismo” ante la emergencia sanitaria. ¿Usted le cree? Y lo que son las cosas, el tabasqueño se cansó de pregonar que el panista Felipe Calderón era el ‘presidente de la muerte’ porque su sexenio había dejado 65 mil muertos -por la violencia- y ahora él tan solo en este 2020, el segundo de su mandato, ya solo le faltan 15 mil decesos para alcanzar la cifra del calderonato, Y por desgracia para el país todo indica que lo rebasará.
Claro que los muertos de la pandemia son y serán un peso humanitario y político en la espalda de López Obrador y su irresponsable subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, vocero gubernamental en el manejo de la crisis sanitaria. Ambos llevan meses engañando a los mexicanos, negando la gravedad de la epidemia, azuzando a la gente a salir a las calles y exponerse al contagio con el bulo de que el país tenía una “nueva normalidad” dando a entender que ya no había riesgo. ¿Cuántos se habrían salvado si no hubiesen mentido? Por supuesto que esos muertos los cargan en su consciencia y en su currículo político.
DE MAL EN PEOR
No cabe duda de que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) registra sus horas más bajas y ha llegado hasta la ignominia. Prueba de ello es el nombramiento del ex alcalde de Catemaco, Sergio Cadena Martínez, como presidente del Comité Directivo Estatal para un período de tres años. Es decir, este señor dirigirá al Sol Azteca en los comicios intermedios del año que viene.
El dos veces edil catemaqueño –de 1998 al 2000 y del 2005 al 2007, la primera por el PVEM y la segunda por Convergencia, hoy Movimiento Ciudadano- es todo un catálogo de malos oficios. Tan solo en su último trienio, en plena fidelidad, fue acusado de robarse más de 30 millones de pesos, pero lo exoneró el Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) en el 2008, pues pactó con el innombrable quien le ofreció impunidad a cambio de operación política en la región de Los Tuxtlas.
Pero el asunto no para ahí, a Cadena Martínez se le ha mencionado en varias ocasiones de nexos con la delincuencia organizada. En el 2018, un grupo criminal colocó una ‘narcomanta’ en Catemaco en lo que lo señalaba a él y a un supuesto primo identificado como César Reyes Cadena de ser parte de una banda dedicada al secuestro y la extorsión.
En diciembre del 2000, días antes de concluir su primer mandato municipal, Cadena Martínez abandonó el cargo y se fugó para evadir una orden de aprehensión en su contra por el delito de violación sexual contra una jovencita y estuvo prófugo durante varios meses.
La anécdota de ese momento es indicativa porque Cadena iba a rendir su último informe de gobierno y nunca se presentó a la ceremonia, pues le notificaron que supuestamente había policías federales esperando. El evento se canceló por la ausencia del edil quien también dejó plantado a su padrino-protector e invitado de honor al mismo. ¿Adivinen quién era? Acertaron, el innombrable, entonces senador. Ese mismo Cadena Martínez es el personaje que asumió las riendas del PRD que va de mal en peor.