La Navidad
  • Por Andrés Timoteo / columnista

LOS GOLPEADOS
DE LA 4T 

La mayoría del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y sus aliados de los partidos Verde Ecologista de México (PVEM) y Encuentro Social (PES) en el Senado aprobaron finalmente la desaparición de 109 fideicomisos públicos para transferir al gobierno federal los 68 mil millones de pesos que contienen. Se trata de un golpe a los mexicanos que necesitan de esos esquemas para enfrentar contingencias naturales, estudiar, crear, hacer deporte y, especialmente, sobrevivir como el caso de los periodistas, víctimas de la violencia y defensores de derechos humanos.
Hay dos vertientes en este asunto, una que tiene que ver con el dinero y la otra que involucra lo político. De la segunda, quien mejor la describe es el periodista Ricardo Rocha al asegurar que “no sólo es un tema solo de dinero, representan recursos indispensables para la cultura e investigaciones científicas y sociológicas”.
“Es decir, para la inteligencia, la creatividad, la innovación y el cuestionamiento del país y el mundo. Por ello, el aplastamiento de cualquier posibilidad de disentir y mucho menos criticar, que son verdaderamente insoportables para el actual gobierno. Sólo así se explica la orden de desaparecer estos centros del saber y el conocimiento. Ipso facto. Un arrasamiento total e inmisericorde”, analiza.
 No es el primero que señala que la ponderada “cuarta transformación” le tiene miedo al pensamiento libre, al disenso, a la crítica y a la ciencia. Hay muchos signos de eso. Vaya, el propio presidente Andrés Manuel López Obrador ha dicho que no es necesaria la preparación académica para ser funcionario o servir al país y que prefiere un 90 por ciento de “lealtad ciega” y un 10 por ciento de formación académica o experiencia.
 El mismo tabasqueño arrastra una fobia hacia la universidad pues tardó 14 años en concluir sus estudios de educación superior y en la tesis de licenciatura obtuvo un mediocre 7.8 de calificación. La filosofa francesa Renné Fregosi sostiene que para entender a los hombres de poder y sus acciones, por muy descabelladas que sean, hay que remontarse a su pasado -su infanzcia, adolescencia y juventud- pues lo que hacen ejerciendo el poder es consecuencia de lo que vivieron o cómo se formaron.
 De ahí el trauma de López Obrador a todo lo que huela a ciencia y preparación, sobre todo en el extranjero, porque repudia lo que él no fue capaz de hacer descalificándolo desde su reducida experiencia personal. Por otro lado, es son argumentos insuficientes -que más bien suenan a excusas hechizas- que en los fideicomisos había corrupción y que ahora el dinero se dará directamente a los beneficiados.
¿Cómo lo harán si no hay esquemas jurídicos ni presupuesto aprobado por el Legislativo? Ninguna dependencia puede entregar un solo peso a la gente si no existe el marco legal, el reglamento respectivo, así que la finalidad de extinguir esos esquemas no es para facilitar que los apoyos lleguen de forma directa, sino para hacerse de la bolsa con casi 70 mil millones de pesos. Ese es el trasfondo.
 Y acá está la segunda vertiente: el dinero del erario, tan escaso ahora que el país está en una crisis sin precedentes agravada por la pandemia de la Covid-19. La Presidencia se quedó sin recursos para sostener a la clientela electoral de los programas “para el Bienestar” y para costear los tres megaproyectos del sexenio: el aeropuerto de Santa Lucía, la refinería de Dos Bocas y el Tren Maya los cuales a estas alturas más que infraestructura para el desarrollo se convirtieron en caprichos del caudillo.
 Para el lopezobradorismo son prioritarias esas tres obras fastuosas que dejará de destinar recursos a deportistas, artistas, científicos, académicos, agricultores, ganaderos y afectados por desastres naturales, periodistas amenazados de muerte, activistas de derechos humanos y personas desaparecidas o víctimas de la violencia. Todos ellos fueron vapuleados por la “cuarta transformación”, ¿quién lo iba a decir?
 Pero la agresión no para ahí porque si bien se sacó de la primera tanda de extinción, la bancada morenista en San Lázaro ya presentó una iniciativa para modificar la Ley General de Salud a fin de desaparecer el Fondo de Salud para el Bienestar que incluye los llamados gastos catastróficos, entre los que figuran apoyos a personas que padecen enfermedades letales como el cáncer o el VIH/SIDA.
 La intención es hacerse de los 33 mil millones de pesos que tiene ese fondo para ocuparlos en el tren, el aeropuerto, la refinería, las becas para los NiNis y demás ayudas para la clientela electoral que aporta votos pues ya viene el año electoral del 2021 y la caja presidencial está vacía.
 
AZUL PERDEDOR
 En temas electorales y los ecos persistentes de las elecciones que el fin de semana se realizaron en Coahuila e Hidalgo, se tiene que además del Morena, el Partido Acción Nacional (PAN) es el segundo descalabrado. En cuentas llanas, el panismo cayó del segundo al tercer y cuarto lugar en ambas entidades, y perdió bastiones ganados en las elecciones del 2016, 2017 y 2018. En Coahuila apenas obtuvo 83 mil 469 votos y no salió victorioso en un solo distrito además de desplomarse al tercer lugar.
En la legislatura estatal que está por concluir tienen 9 escaños, seis ganados en urnas -los distritos V, VIII, IX, X, XI y XIV- y tres de representación popular, pero en la siguiente solo tendrá cinco diputaciones plurinominales, los cinco distritos ganados anteriormente en las urnas se los arrebató l Partido Revolucionario Institucional (PRI) entre ellos los correspondientes a Torreón y Saltillo, los más influyentes económica y políticamente.
 Pero en Hidalgo le fue peor al blanquiazul porque cayó hasta el cuarto lugar al ganar solo 5 alcaldías con candidatos propios y otras seis en alianza con el Partido de la Revolución Democrática (PRD). La segunda fuerza política de Hidalgo es el PRD, precisamente, y Morena es la tercera. En esa entidad, el descalabro panista es tan lastimoso porque perdió las dos ciudades más importantes que gobernaba, Pachuca, la capital y
Mineral de la Reforma que acapara el movimiento económico.
 De los 17 ayuntamientos que tenía perdió 12 lo que significa un desplome del 70 por ciento y está casi borrado del mapa municipal porque solo gobernará al 5.94 por ciento de los hidalguenses. Así, en términos de proyección político-electoral, Morena es el primer derrotado en Coahuila e Hidalgo y su caída es totalmente escandalosa porque fracasó aun teniendo la igualdad financiera y de los instrumentos del Estado para competir palmo a palmo con el priismo, pero en términos netos y de gobierno poblacional el PAN se llevó la peor parte.
Lo que le sucede al partido azul es que no han superado el descalabro del 2018 y no tienen una dirigencia que valga la pena en términos de liderazgo, organización, convocatoria a la militancia y, lo más importante, que se erija como una oposición real, directa, seria y creíble frente al morenismo o más dicho al lopezobradorismo. Abundan los argumentos para señalar al régimen, pero el panismo se ha instalado en un mutismo permanente y una actitud blandengue casi sospechosos.
 La dirigencia de Marko Cortés es un desastre y los grandes barones del albiazul están agazapados, el resto de los integrantes del Comité Ejecutivo Nacional ni se conocen ni alzan la voz. Ya no se diga los dirigentes estatales. En Veracruz, por ejemplo, lo que hace el presidente del comité estatal, Joaquín Guzmán Avilés es una pantomima ya que es del conocimiento público que el tantoyuqueño mantiene una alianza con el gobierno de Cuitláhuac García que lo ayudó a ganar las elecciones internas de ese partido.
 Por ello, las reuniones y pronunciamientos que líder panista hace con sus homólogos del PRI y del PRD contra Morena y el cuitlahuismo solo provocan carcajadas en palacio de gobierno pues hay un pacto con el líder panista para facilitar el triunfo del partido marrón en el 2021 al impulsar candidatos débiles que le despejen el camino. De esta manera, el panismo veracruzano de ser actualmente la segunda fuerza política estatal podría caer a la tercera o cuarta posición en la justa electoral del año siguiente.
 
HISTERIA PANDÉMICA
 Hay histeria en Francia porque la pandemia de la Covid-19 está imparable y la única salida es volver al encierro, aunque ahora parcial. Además de París y otras nueve ciudades que desde el fin de semana pasado iniciaron un ‘toque de queda’ nocturno, ahora se suman decenas de ciudades en 38 departamentos del país que aplicarán la misma restricción para tratar de contener los
contagios.
 En total, 46 millones de franceses serán semi-encerrados con el ‘toque de queda’ -casi el 70 por ciento de los 67 millones de habitantes- a partir del viernes y durante seis semanas, según lo anunciado ayer por el primer ministro Jean Castex quien públicamente lo dijo: “la situación es grave y la progresión de la epidémica es rápida y mucho más preocupante”.
 La histeria se disparó al registrarse la cifra más alta de infectados durante toda la pandemia: 41 mil 622 en las últimas 24 horas, algo que no se tuvo ni siquiera en la primera oleada de marzo a mayo. Además, fallecieron 165 personas y la ocupación hospitalaria ya rebasó el 44 por ciento. La tasa de contagio del Coronavirus se ha duplicado cada 15 días y se aumentó en un 40 por ciento el número de infectados por cada 100 mil habitantes. En resumen, la pandemia en su segunda ola está fuera de control en Francia.
 En España andan por los mismos rumbos de histeria pandémica y ya tres gobiernos regionales —los de Andalucía, Valencia y Castilla y León— decidieron establecer el ‘toque de queda’ nocturno de las 11 de la noche a las 6 de la mañana en todas sus ciudades mientras que el País Vasco puso en confinamiento a 25 poblaciones donde nadie puede entrar o salir sin un permiso especial, y prohibió la apertura de bares y centros de ocio.
Madrid y su conurbación, que este viernes termina su semi confinamiento de dos semanas, todavía se resiste al ‘toque de queda’ pero todo apunta a que terminará por aplicarlo.