La Navidad
  • Por Andrés Timoteo / columnista

LIBRE DE CONTAMINACIÓN
 Si bien se le puede hacer un sinnúmero de señalamientos sobre su gestión al frente del ayuntamiento orizabeño, nadie puede negar que el alcalde Igor Fidel Rojí cumple al defender la ciudad de la contaminación visual que pretende imponer el gobierno del estado por medio del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) al inundarla de propagada electoral aun cuando todavía no hay un proceso comicial en curso.
Es un acierto la decisión que tomó el cabildo el pasado 15 de octubre para impedir la colocación de publicidad política y electoral de forma física —entiéndase carteles, pendones, gallardetes, leyendas en bardas, pasacalles y demás— sobre todo en el centro histórico y en la infraestructura pública, incluyendo a edificios
considerados artísticos.
Por supuesto, es destacable porque Orizaba tiene la denominación de “Pueblo Mágico” lo que obliga a defender el patrimonio arquitectónico y visual. Pero la cuestión va más allá y tiene que ver con el pánico político que invade a las esferas del poder. Para empezar, si no hay campañas electorales vigentes —serán hasta el próximo año y solo durarán un mes de acuerdo con la nueva legislación aprobada—, ¿por qué la decisión municipal desató la furia de los
morenistas?
Ojo, a excepción de Morena ninguna otra fuerza electoral se ha quejado por esa decisión, no al grado de armar escándalo e interponer una denuncia penal por “usurpación de funciones” ante la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción como lo hizo el presidente del Congreso local, Rubén Ríos Uribe en días pasados. ¿Por qué se siente tan agraviados?
La respuesta no es difícil, en el partido marrón hay un temor —y fundado— de un descalabro electoral para el 2021 y como ellos se pusieron la trampa en la reforma electoral que hicieron a finales de julio reduciendo el período de campaña necesitan adelantar el proselitismo para no estar en desventaja. Por eso desde ahora quieren anegar los espacios públicos con leyendas alusivas a la “cuarta transformación” para tratar de promocionarse ante la ciudadanía.
Sin embargo, al legislador cordobés Ríos Uribe lo deberían regresar a la escuela de leyes —se ostenta como abogado— porque alega que el cabildo orizabeño usurpa las funciones de los órganos y tribunales electorales, pero en el Código de Procedimientos Electorales y la Ley General de Partidos Políticos dotan a los ayuntamientos de la facultad para regular la propaganda electoral y salvaguardar los espacios públicos.
Ríos Uribe —a quien sus compañeros de legislatura apodan “Burrén”— exhibe su desconocimiento del tema jurídico y pretende engañar a la opinión pública con denuncias hechizas y declaraciones grandilocuentes que no pasarán de eso. Orizaba y otras ciudades de Veracruz que tienen infraestructura urbana y arquitectónica consideradas patrimonios culturales deben ser protegidas de la contaminación visual. Esto no está a discusión se tenga cualquier afinidad política o
ideológica.
Y para ratificar que la ignorancia es atrevida, el pasado lunes también el cerril secretario de Gobierno, Patrocinio Cisneros acusó al cabildo orizabeño de “conservador” por prohibir la propaganda de Morena en la ciudad, lo que indica que están desesperados pues el asunto ya no de leyes sino de sobrevivencia electoral para el partido en el poder. Por eso están muy enojados con Orizaba que se resiste a la contaminación visual.
 
LOS CORRETEADOS
 Hablando del ínclito, ¿se acuerdan de aquel octubre del 2015 cuando el inefable Javier Duarte de Ochoa salió por piernas –junto con su entonces esposa Karime Macías – riéndose burlonamente de una madre que lo increpó pues su hija llevaba tres años desaparecida? Casi cinco años más tarde, otro voluminoso empoderado, Patrocinio Cisneros, hizo lo mismo.
El lunes pasado, este funcionario también huyó de quienes buscan a sus seres queridos ausentes. Sucedió en Ixtaczoquitlán y al igual que Duarte hace un lustro, Cisneros Burgos se hizo rodear por un séquito de agentes de la Secretaría de Seguridad Pública que lo ‘protegió’ de la turba y encapsuló a los manifestantes para después subirlo a su camioneta blindada y escapar del lugar.
¿Qué a los activistas que molestaron al cerrero funcionario? No olviden que es un tipo de cuidado. Varios integrantes de la agrupación Antorcha Campesina fueron secuestrados por la policía luego de lanzar acusaciones contra el gobierno cuitlahuista. Cisneros también ya lanzó amenazas contra alcaldes de oposición y contra los propietarios del periódico “El Dictamen”.
Amagó a la defenestrada presidenta del Tribunal Superior de Justicia, Sofía Martínez y a su familia, y recientemente el empresario periodístico, Ángel Álvaro Peña denunció una serie de ataques contra su patrimonio ordenado desde la oficina de ese funcionario por las publicaciones que hace. Cisneros Burgos está fuera de control, de ahí el temor de que Aracely Salcedo y los buscadores de desaparecidos puedan sufrir algún atentado contra su persona o patrimonio.
Pero ese cavernícola funcionario no es el primero en huir de los activistas, ya el gobernante en turno, Cuitláhuac García lo hizo en diciembre del año pasado cuando escapó por la puerta trasera del hotel en Orizaba donde habían pactado un encuentro con colectivos “amigables” con su gobierno y dejaron fuera a los verdaderos activistas.
García Jiménez no ha honrado su palabra de buscar a los desaparecidos y acercarle justicia y, en cierto grado, consuelo a sus familiares que los buscan. Lo prometió al tomar posesión del cargo e incluso decretó emergencia humanitaria por la cantidad de personas desaparecidas, pero lo único que ha hecho es correr de esos ante los que hizo el compromiso. No ha localizado un solo ausente y ni siquiera se digna a escuchar a sus buscadores. Pura simulación de los
correteados.
 
MODERADOS GANAN TERRENO
 La llegada del diputado federal Mario Delgado a la presidencia del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), luego de ganar la encuesta del desempate ordenada por el Instituto Nacional Electoral (INE) generará, por supuesto, un reacomodo de la estructura y en los planes futuristas al interior del partido en el poder. Hacerse de las riendas del morenismo es un avance del ala moderada y de las intenciones de Marcelo Ebrard para buscar la candidatura presidencial en 2024 al igual que las de Ricardo Monreal para la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.
Le ganaron terreno a la elite que se siente dueña de los cargos burocráticos y partidistas, la cual es conocida como la Nomenklatura —así con “k” porque es una palabra acuñada desde el régimen soviético para denominar a la burbuja que se sentía propietaria del Partido Socialista y del futuro de la nación— y que son los reaccionarios y retardatarios de la llamada “cuarta transformación”. La actual gobernante capitalina, Claudia Sheinbaum, nuera del presidente Andrés Manuel López Obrador, es la carta de esa Nomenklatura para el 2024, aunque al parecer la nueva dirigencia le cerrará el paso.
En Veracruz, al igual que en el resto del país también habrá reacomodos en su dirigencia local. Se reduce al mínimo la posibilidad de que el tal Esteban Ramírez, ex secretario particular del gobernante en turno, Cuitláhuac García se haga de la dirigencia estatal. García Jiménez es operador de la Nomenklatura que dispuso del erario estatal para costear la promoción de Porfirio Muñoz Ledo y se la van a cobrar. Tampoco lo dejarán elegir a todos los candidatos para las alcaldías y diputaciones en el 2021, lo limitarán al máximo.
De hecho, en el altiplano hay la versión de que el delgadismo propinará a la Nomenklatura una sopa de su propio chocolate recurriendo a las encuestas —no entre la militancia sino entre la ciudanía abierta— para seleccionar a los abanderados y ahí tronarán como chinampinas todos a los que el cuitlahuismo quiere hacer candidatos el año que viene porque son impopulares y arrastran el estigma de la corrupción y el desprestigio por el mal desempeño del gobierno estatal y los ayuntamientos morenistas.
A propósito, es falso que el duartista Ricardo Exhome Zapata, diputado federal por el distrito porteño, sea el veracruzano más cercano a Mario Delgado como difunden los inventa-cuentos que buscan inflarlo políticamente. El legislador porteño está amadrinado por la zacatecana Rocío Nahle, una de las ‘nomenklaturientas’ más furiosas. Tampoco el delegado del Bienestar, Manuel Huerta Ladrón de Guevara sea allegado a Delgado Carrillo, es —si acaso— un aliado coyuntural contra el cuitlahuismo.
El veracruzano más cercano al nuevo dirigente nacional de Morena se llama Jaime Humberto Pérez Bernabé, el diputado papanteco quien, para no variar, desde hace meses está bajo amenaza del primitivo secretario de Gobierno, Patrocino Cisneros, al cual también le van a pasar la factura partidista.
Y por supuesto, que el reacomodo en el organigrama partidista acorta las posibilidades de que la secretaria de Energía, Rocío Nahle sea candidata a la gubernatura en el 2024 y fortalece las aspiraciones del otro senador por la entidad, Ricardo Ahued. No hay que pasar por alto que cuando Ahued renunció a la Dirección General de Aduanas y acudió a Palacio Nacional para notificarle al presidente López Obrador que regresaría a la curul, su acompañante fue el coordinador senatorial, Ricardo Monreal —su tocayo—, quien hoy está en la nata partidista.
De colofón, la llegada de Mario Delgado a la dirigencia nacional de Morena también pega negativamente al secretario de Educación, Zenyazen Escobar, quien aspira a suceder a García Jiménez y así como a otros tantos que andan con fantasías futuristas. A nivel local, por Córdoba se tambalea la postulación de Ríos Uribe a la alcaldía y en Orizaba se fortalecen las aspiraciones de Augusto Nahum Pellico Álvarez, quien se decantó por Delgado Carrillo, pese a la ‘cargada’ ordenada desde el gobierno estatal a favor de Porfirio Muñoz Ledo.