ElBuenTono

Por Andrés Timoteo / Columnista

LOS COGNOMENTOS
Muchos piensan que es una leyenda urbana, pero es algo cierto. No hace mucho, un compañero de la universidad visitó Pego, un pueblito valenciano que es famoso porque todos sus habitantes tienen apodo, desde los niños hasta los ancianos, y es más fácil que te den referencias de algún vecino si lo mencionas por su mote que por su nombre de pila y apellidos. Llegando se lo confirmaron los primeros lugareños que encontró, un grupo de jubilados que departían en uno de los bares de la plaza principal. “Sí, aquí nadie se salva de los apodos, ni siquiera los nuevos que llegan”, le advirtieron con picardía.
“Eso no es cierto, yo no tengo apodo”, les reviró el visitante. “Claro que sí, tú ahora eres el foraster”, le dijeron sonrientes. ‘Foraster’ es forastero en catalán -en Valencia se habla catalán-, lo que en México sería “Fuereño”, y así el compañero corroboró que en Pego los apodos son más poderosos que los nombres reales y de ellos nadie escapa. Claro, no es el único pueblo español con esa usanza lingüística ni tampoco del mundo. En México hay muchos lugares donde hacen lo mismo.
El tema viene a colación porque en las boletas del próximo 6 de junio algunos de los que aspiran a cargos de elección popular aparecerán con su mote para que los votantes los identifiquen. Es una práctica de reciente autorización y en Veracruz no hay límite en los apodos que oficialmente la Real Academia de la Lengua Española (RAE) los llama cognomentos, pero hasta ese término se presta a la guasa, pues en el vocabulario jarocho suena a “coño-mentos”.
Dicha sonorización tiene bases porque en el alfabeto fonético internacional regularmente el sonido “Ñ” -eñe- se produce cuando van juntas las “G” y la “N”. Por ejemplo, la palabra francesa “champagne” se pronuncia “champañe” y al español se traduce “champaña”. Pero regresando al tema electoral, hay un enorme repertorio de apodos entre los aspirantes a las diputaciones y alcaldías, algunos aparecerán con ellos en las boletas y otros no, aunque todo el mundo los conozca por los mismos.
De las candidatas están La Nena, la Jalapita, la Charra, la Chupitos y su nueva versión la Chocona, la Reina del Nepotismo, la Karla, Lady Pestañas, la Oaxaqueña, la Poderosa, la Miguelita y la Chancla María, entre otras. El listado varonil es más extenso: El Yambo, el Emperador, el Chocolate, el Rey de la Chatarra, el Kilométrico -que es la versión guinda de panista Miguel Ángel Yunes Márquez, quien se encaprichó en ser alcalde de un municipio ajeno, pues éste fue edil de Ixhuatlán del Café y ahora quiere serlo del vecino Coscomatepec-, el Rey del Plástico, el Yona, el Huevo, el Cisne, el Chendo Mentiras, el Piojo, el Toche, el Chayote, el Botella, el Purero, el Perol, el Pulpo y el Chácharas, por citar los más divertidos.
Algunos de esos candidato también maridan los sobrenombres chuscos con su precariedad académica, pues no saben leer ni escribir o son analfabetas funcionales, es decir, que saben leer y escribir, pero no leen ni escriben. De ahí que el sociólogo Alejandro Ortega fue acertado al titular “Quieren legislar y solo tienen la primaria” su artículo publicado el semanario “Alégrate”, editado por la Arquidiócesis de Jalapa, aludiendo que al menos 216 candidatos a las diputaciones federales en el país “solo cuentan con educación básica o no la terminaron”.
El articulista no se ocupa de lo local, pero allí se pone peor porque muchos de los que buscan gobernar los municipios no rebuznan porque de plano no se saben la tonada. Ortega deja bien claro que si bien la ley no obliga a los candidatos a tener estudios superiores tampoco basta la buena fe ni la voluntad de los aspirantes para que hagan bien su trabajo, ya que tendrán a cargo de asuntos muy importantes para todos, ya sea haciendo leyes y fiscalizando o, en el caso local, gobernando y manejando los dineros públicos. “Tenga cuidado por quién vota”, alerta con toda razón.

UNA TERCERA VÍA
Una aclaración pertinente: en la columna anterior que trató sobre el debate entre los candidatos a la alcaldía de Córdoba, se dijo que aparte de los dos postulados por las alianzas PAN-PRI-PRD y Morena-PT-PVEM el resto son decorativos. No fue peyorativa la expresión sino realista por las posibilidades que tienen de victoria. La acotación se hace –con respeto y reconocimiento— a los dos candidatos por la vía independiente, quienes realizaron un esfuerzo significativo para obtener el registro pues debieron juntar las firmas de apoyo del 3 por ciento de los ciudadanos del padrón electoral.
No fue una tarea sencilla y lo hicieron mientras que los candidatos de los partidos políticos se rascaban la barriga. Además, los independientes compiten en condiciones muy inequitativas, hacen campaña con recursos limitados para la difusión mediática, visitas domiciliarias, mítines y reclutamiento de representantes de casillas. Vaya, las prerrogativas otorgadas por el Organismo Público Local Electoral (OPLE) son ridículas y aunque tienen la opción de recibir financiamiento privado el monto autorizado también es pírrico y con el agregado de la dificultad para que alguien aporte fondos en una candidatura azarosa.
Por ejemplo, los candidatos independientes en Córdoba, Mauricio Aguirre Marín y Armando Ramírez Hernández, solo recibieron ¡47 mil 640.86 pesos! de financiamiento público aunque pueden gastar hasta 1 millón 164 mil 768 pesos. La trampa es que deberán por la vía privada 1 millón 117 mil 127.14 pesos que es la diferencia si se le resta el financiamiento público para alcanzar la cifra de tope de campaña autorizado. Caso contrario al de los candidatos de los partidos formales que pueden gastar hasta 1 millón 164 mil pesos -y algunos gastan mucho más-.
En todo el estado hay 14 candidatos independientes en doce municipios. Además de los dos de Córdoba hay dos en Jalacingo y el resto se reparten en Naolinco, Alvarado, Coatepec, La Antigua, Tuxpan, Coatzacoalcos, Coatzintla, Isla, Chocamán y Huatusco. En estos últimos municipios, también en la zona centro, el financiamiento público es igualmente precario y la cifra de aportaciones privadas difícilmente la obtendrían debido los escasos pronósticos de victoria.
Un caso especial es Chocamán donde el candidato Juan Jesús Malpica Sánchez recibe de financiamiento público 47 mil 640.86 pesos y debe recaudar por su cuenta 90 mil 118,14 pesos para hacer un tope de 137 mil 759 para que iguale la cifra de sus competidores de los partidos registrados. Y se dice que es un caso especial porque de todos los competidores es el más preparado y con las propuestas más viables e interesantes. Solo un manotazo sobre la mesa de los electores le daría el triunfo apelando a la inteligencia popular y, por supuesto, a la indignación porque el resto de aspirantes son de pena ajena.
En Huatusco, el candidato independiente Luis Enrique Hernández Illescas tiene el mismo monto de financiamiento público – 47 mil 640.86 pesos— y puede recibir hasta 319 mil 280.14 pesos de aportaciones privadas para alcanzar el tope de 366 mil 921 pesos que es lo mismo que pueden gastar los nominados por los partidos políticos.
En síntesis, si la ciudadanía está harta de los políticos de siempre y hasta la coronilla de los partidos tradicionales o nuevos -estos últimos son meros negocios familiares y de pandilla- puede votar por los candidatos independientes. Ellos están abriendo una tercera vía en el sistema electoral vigente. Tal vez no ganen en esta elección, pero la faena la están haciendo. O tal vez sí ganen y les den una lección a los viejos políticos. Obvio, la utopía se hará realidad si los electores se deciden a ser disruptivos para bien.

FEMINIZACIÓN EMPRESARIAL
Hablando de disrupción positiva, Francia empuja los derechos de tercera generación en cuanto a paridad de género. Según algunos expertos, la primera generación fueron los derechos políticos cuando se logró el voto femenino y la participación en cargos políticos, luego vino la segunda generación sobre la salud y las garantías de decisión sobre su cuerpo teniendo como bandera específica la interrupción del embarazo, y ahora vienen los derechos económicos, particularmente profesionales y laborales. El pasado 13 de mayo, la Asamblea Nacional aprobó la reforma a la llamada Ley Copé-Zinmmermann.
Esta ley está vigente desde el 2011 y ordena cuotas de género en las direcciones de empresas. Ahora, a diez años de distancia, se ampliarán para que en el 2027 las mujeres ocupen el 30 por ciento en puestos directivos y consejos de administración de empresas de más de mil empleados y el 40 por ciento para el 2030. Actualmente Francia lidera toda Europa en la llamada paridad empresarial pues el 45 por ciento de las cabezas de empresas son mujeres, es decir, presidentas de los consejos directivos.
Además, tienen el 22 por ciento de los asientos en los mismos consejos directivos -en el 2010 eran 12.5 y 9 por ciento, respectivamente-y la reforma legal es estandarizar ambos en no menos del 30 por ciento. Noruega y Holanda tienen el 24 y 28 por ciento, y Gran Bretaña con un 25 por ciento de la llamada “feminización empresarial”. En México, las mujeres solo ocupan el 16 por ciento de los sitios dentro de los consejos de administración empresariales y menos del 10 por ciento son directivas generales de alguna empresa.
Y como también las leyes deben ser de ida y vuelta para salvaguardar los derechos masculinos, en diciembre pasado el Ministerio de la Función Pública de Francia multó con 90 mil euros -2.1 millones de pesos- al ayuntamiento de París por tener “demasiadas mujeres en cargos de dirección”. Esto luego de que en el 2018 la alcaldesa Anne Hidalgo nombró a 16 nuevos directores y subdirectores de los cuales 11 fueron mujeres y cinco hombres. Es decir, se benefició en un 69 por ciento a las mujeres cuando la ley establece que no debe rebasar el 40 por ciento por género para garantizar la paridad.
La alcaldesa demostró su “alegría” por recibir la sanción porque, dijo, eso habla de que su ayuntamiento avanza en empoderar a la mujer. La multa fue anulada en enero pues el ministerio consideró que el ayuntamiento parisino “tiene una dinámica positiva de empleo inclusivo”. Hidalgo, de 59 años, es hija de españoles, está en su segundo periodo como alcaldesa de la Ciudad Luz -la gobierna desde el 2014- y es una de las cartas del Partido Socialista para las elecciones presidenciales del 2022.

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