LA CUATACHA 

Ya se dijo: México es el mejor lugar del mundo para morirse pues el difunto no se va para siempre sino que cada año regresa por estas fechas para comer y beber lo que le gustaba en vida, oír su música preferida y quizás, charlar con viejos amigos o ver a sus parientes que todavía siguen con vida. La fiesta de Todos los Santos, también llamada de los Fieles Difuntos, es combinación de las creencias católicas y precolombinas, acá tiene un toque muy especial pues la muerte no es un ser tenebroso ni un proceso meramente biológico, sino que es  la cuatacha de todos.

 La muerte es tan amiga del mexicano que éste la personificó y como camarada también la bautizó con un sinnúmero de apodos. Por citar algunos, los más conocidos: La Catrina, la Huesuda, la Pelona, Patas de Catre, la Dientona, la Calaca y la Tía de las Muchachas. A la Huesuda  se le viste, se le adorna, se le canta, se le hacen versos y fiesta. En los rituales prehispánicos incluso se le adoraba como deidad y se le representaba en seres masculino y femenino. Mictlantecutli, el Señor de la Muerte, tiene su efigie de terracota en un poblado de Ignacio de la Llave, donde se le erigió el santuario más espectacular de Mesoamérica.

 En tanto, Mictecacihaut, la Diosa de la Muerte, representada en  retablo, el único de carácter femenino para esta divinidad, se adoraba en las pirámides de Zempoala, también en Veracruz. En las creencias cristianas, San Francisco de Asís, consideraba a la muerte como un ser creado por Dios y encargado de terminar con la vida terrenal de los hombres para que puedan regresar a Él. “También te alabe la Hermana Muerte, que a todos llega, tardada o fuerte”, dice  su famosa oración que ha perdurado durante varios siglos.

 Morir es lo único seguro que tiene el hombre en esta vida, dicen los filósofos populares. Y nada más cierto, retrasada o temprana pero llega a todos. El hombre es el único ser mortal en el universo porque sabe que va a morir, dijo el escritor argentino Jorge Luis Borges en su cuento El Inmortal. “Ser inmortal es baladí; menos el hombre. Todas las criaturas lo son pues ignoran la muerte. La muerte (o su alusión) hace preciosos o patéticos a los hombres”, cita.

 “Estos conmueven por su condición de fantasmas; cada acto que ejecutan puede ser el último; no hay rostro que no esté por desdibujarse como un sueño. Todo, entre los mortales, tiene el valor de lo irrecuperable y de lo azaroso”, se afirma en el texto después de que el personaje principal, Marco Flavio Rufo, un legionario de la Roma imperial, localiza a un grupo de seres inmortales y compara su existencia con la de los minúsculos mortales.

 

POLVO DE ESTRELLAS

El hombre al saberse mortal desde siempre hace lo imposible por vencer la muerte o por lo menos para que su nombre trascienda después de que ya no esté físicamente. Levanta enormes monumentos, construye sepulcros majestuosos, procura ganar títulos, premios, y reconocimientos para que su obra material o inmaterial dure lo más posible. Sin embargo, la vida de “este animal prodigioso” es un pestañeo en el tiempo cósmico.

 Así lo plasma con excelencia el cantautor uruguayo Jorge Drexler en la canción Polvo de Estrellas. “Vale, una vida lo que un sol/ Una vida lo que un sol, vale/. Se aprende en la cuna/ se aprende en la cama/ se aprende en la puerta de un hospital. / Se aprende de golpe,/ se aprende de a poco / y a veces se aprende recién al final./ Toda gloria es nada/ toda vida es sagrada./ Una estrellita de nada/ en la periferia de una galaxia menor./ Una , entre tantos millones/ y un grano de polvo girando a su alrededor./No dejaremos huella,/ solo polvo de estrellas./ 

 Se aprende en la escuela/ se olvida en la guerra, / un hijo te vuelve a enseñar./ Está en el espejo,/ está en las trincheras,/ parece que nadie parece notar. / Toda victoria es nada./ Toda vida es sagrada. /Un enjambre de moléculas/ puestas de acuerdo de forma provisional./ Un animal prodigioso/ con la delirante obsesión de querer perdurar. / No dejaremos huella,/ solo polvo de estrellas”. 

La fiesta de los Fieles Difuntos llega a México, y a Veracruz, en medio de la desolación que ha dejado la violencia provocada por el crimen organizado -el muy organizado: el de los políticos y los corruptos-. El luto está por doquier y en  millones de hogares se llora a quienes se fueron a destiempo. Por eso, el festejo también es un bálsamo para mantener la esperanza del retorno anual,  quizás imaginario, de aquellos que no veremos por un buen tiempo. A ellos hay que procurarlos, consentirlos con las pequeñas cosas que les gustaban en su vida terrenal y encender una veladora en su memoria. Se vale conservar la ilusión-esperanza en estos tiempos tan aciagos. 

 

EL ARTE DE “ENFERMAR”

 

El escándalo mediático desatado por la detención en las últimas semanas de varios empresarios, unos acusados de tener nexos con el crimen organizado como los cordobeses Selva Perdomo y Reinaldo Bernardi y otros por fraude equiparado como el constructor Luis Moreno García en el puerto de Veracruz, siguen dando mucho qué escribir.  Dos de ellos, Bernardi y Moreno, ya fueron liberados tras pagar una fianza pero eso no los salva ni del escándalo ni de la sospecha ni del proceso judicial que debe seguírseles. 

Moreno García está denunciado junto con sus hijos Sergio, Luis Ángel y Mauricio Moreno Núñez por defraudar  más de 100 millones de pesos al exregidor priista Alfonso del Rayo, ligado a la familia Hank. Envalentonados, pues en los corrillos empresariales se les considera como presuntos  prestanombres de un ex gobernante, los Moreno quisieron quedarse con un proyecto inmobiliario en la llamada Riviera Veracruzana pero se metieron con “pesos pesados” pues además de los Hank Rhon, en el caso tiene intereses el líder ferrocarrilero Víctor Flores Morales y otros políticos que se quejaron en el altiplano. 

Lo curioso del caso, y que confirma la sospecha del oscuro personaje que está detrás del fraude, es la entrada en escena del abogado porteño Jorge Reyes Peralta para defender a la familia Moreno. El litigante es experto en “enfermar” a sus clientes que están a punto de ir a parar a la cárcel. Al constructor  Moreno García lo hospitalizaron en la clínica privada Millenium pues dijo sentirse mal cuando lo apresaron y lo conducían a un reclusorio.  Es el viejo truco para evitar las rejas. No hay que olvidar que Reyes Peralta también “enfermó” en el 2007 a Ernesto “El Trampas” Guraieb, acusado de fraude y detenido en Cuernavaca y lo mantuvo 40 días en el  hospital Mareke del puerto de Veracruz para impedir que pisara la prisión.

 En el arte de enfermar a los que están en apuros es prodigioso en este abogado pues no hay que olvidar que en el 2009, cuando se detuvo a cuatro dirigentes cañeros de la CNC acusados de robarse el dinero de la caja de ahorro del ingenio El Modelo, éstos también los llevaron a un  nosocomio.  Luis Heredia Trigueros, quien era regidor priista del ayuntamiento de La Antigua, Apolinar Domínguez López, Eleuterio Acosta Pérez y Heidi Cervantes Pereyna, terminaron en cuartos privados del hospital civil Luis F. Nachón de Jalapa para evitar la cárcel, aunque después terminaron en el reclusorio de Pacho Viejo.  

 Lo que son las cosas, en ese tiempo Reyes Peralta representaba a varios defraudados que ahora, a tres años, lo acusan de sumarse a los defraudadores y beneficiarse del desfalco de la caja de ahorro. Al que también siguen señalando como el beneficiario del fraude de más de 700 millones de pesos es al senador por la segunda fórmula, Héctor Yunes Landa, quien habría utilizado el dinero de los ahorradores en el año 2007 en la campaña para diputado local por el distrito de La Antigua. Yunes Landa le apuesta al olvido pero los que perdieron sus ahorros le recordarán siempre tal trapacería.