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EL MINUTERO

INE

USOS Y COSTUMBRES

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a política doméstica de Veracruz es folclórica y anclada en prácticas ancestrales. Ejemplo de eso lo dieron el lunes pasado las diputadas Perla Eufemia Romero Rodríguez y Lidia Irma Mezhua Campos, quienes fueron postuladas vía plurinominal por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) pero el que abandonaron apenas tres días después de asumir la curul. Ambas se adhirieron a la bancada del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y con eso borraron al Sol Azteca del congreso local.

Sin haber ganado una sola diputación por voto directo -pues el sanjuanero Hugo González Saavedra si bien obtuvo la victoria en el distrito de Huatusco y se le identificaba con el PRD finalmente se quedó en la fracción parlamentaria de Acción Nacional- las dos únicas posiciones parlamentarias que tuvo el partido amarillo en los comicios pasados fueron precisamente las de ambas señoras a través del reparto proporcional. Y ahora no tiene nada.

Lo hecho por Romero y Mezhua pudiera quedar como una anécdota más del clásico ‘chapulineo’ político, pero se agrava pues tiene una connotación ligada a la ahora tan socorrida violencia de género. Se dice que ambas diputadas fueron presionadas desde palacio de gobierno para saltar al morenismo. Claro, no les pusieron una pistola en la cabeza, pero finalmente accedieron no con total albedrío.

Romero Rodríguez es hija del exalcalde de Papantla, Marcos Romero Sánchez sobre quien siempre han pesado acusaciones de corrupción y hasta de estar involucrado en la desaparición forzada de tres jóvenes en el 2016. Papantla es el municipio más grande del Totonacapan y por ende, la diputada Perla Eufemia Rodríguez representa una zona y una posición indígena.

Por su lado, Mezhua Campos fue alcaldesa de Zongolica y es representante -de algún modo- de la población náhuatl de esa región veracruzana. La referencia étnica es para ilustrar lo que se comenta en los merenderos políticos con bastante sarcasmo y mordacidad: ¿quién dice que en Veracruz ya no se da la venta de mujeres indígenas? Pues los casos de las dos diputadas son ejemplo de que los usos y costumbres están bien arraigados y siguen vigentes. Ambas fueron ‘compradas’ y “vendidas” por varones. 

En el caso de la papanteca habría sido el progenitor y en el de la zongoliqueña, el hermano. Suena misógino, a violencia de género y el comentario por puede ofender a más de uno por lo políticamente incorrecto, pero es la terca realidad. Respecto a la situación específica de la señora Mezhua, la versión es que decidió abandonar el PRD y sumarse a Morena para que el gobierno estatal no emprenda la persecución judicial contra su hermano, Juan Carlos Mezhua, todavía presidente municipal de Zongolica y sobre quien pesan acusaciones de daño patrimonial al municipio que llegaría a los 100 millones de pesos.

De ser cierta la especie, literalmente el edil habría entregado a la hermana a cambio de impunidad. ¿A poco no suena a machismo y dominación patriarcal? Es más, muchos especulan que el propio munícipe terminará sumándose a Morena o, en su caso, el partido que anunció formaría al dejar el cargo será una rémora del morenismo. Todo para que no le echen el guante por lo robado, pero comenzó con la ‘venta’ de la hermana. ¡Que fuerte! 

Claro, en este texto se ofrece una disculpa a quienes se sientan agraviados y aleguen que el comentario también es parte de la violencia de género, pero es el tema actual en los corrillos políticos por mucha rudeza que conlleve. De la otra parte -de los “compradores”- también hay sublimidad. ¿Quiénes resumieron la adhesión de Romero y Mezhua a la bancada marrón? El diputado tuxtleco Javier Gómez Cazarín y el dirigente provisional de Morena, Esteban Ramírez, experto en agredir y amenazar a mujeres.

Estos señores cuando no les roba las curules a las damas, las amenazan para sumarse a sus intereses. La llegada de ambas diputadas a su fracción legislativa no fue por convencimiento político ni adoctrinamiento ideológico sino por chantaje. Ahí la lleva ese par de violentadores de mujeres. Ahora Morena tiene una mayoría suprema en el congreso local producto de los usos y costumbres en zonas étnicas.

AMANTES DE LO AJENO

Donde también se está escribiendo un poema muy pintoresco es en Córdoba y concretamente en el próximo ayuntamiento que encabezara -para no variar- otro morenista, Juan Martínez Flores. Resulta que el próximo regidor séptimo, el priista Sergio Armando de la Llave Migoni, fue vinculado a proceso por un juez del altiplano por el desvío de 204 millones de pesos provenientes de aportaciones federales durante el duartismo.

Este frívolo sujeto fue subsecretario de Finanzas y Administración durante el sexenio de Javier Duarte y estuvo involucrado en el saqueo monumental de los dineros públicos. Ahora es un presunto delincuente, pero aún con eso asumiría la regiduría pues el proceso judicial lo llevará en libertad, al menos es lo que buscarán sus abogados. Y aun con el escapulario ratuno, este superficial personaje no se sentirá solo ni aislado en el cabildo pues ahí llegará otra de su misma catadura -y caradura-, Vania López González.

La próxima síndica es famosa por estar involucrada en casos de corrupción en el congreso estatal, específicamente por crear medios de comunicación “fantasmas” para expoliar el presupuesto y pedir “moches” a los contratistas. Ambos, López y De la Llave son amantes de lo ajeno. Vaya, cada día le aparecen más ‘joyitas’ al próximo ayuntamiento cordobés.

Por cierto, ya transcurrieron casi dos meses y medio de la ‘ejecución’ de quien sería el regidor tercero en ese municipio, José Escamilla Aguilera, cometida por supuestos sicarios del crimen organizado y también del coordinador local del Partido del Trabajo, Grodetz Ríos Andrade, y la Fiscalía del estado sigue sin progresos en la pesquisa. Ni un detenido y ni sospechosos, afirman los allegados al caso. 

Lo macarrónico del asunto es que fuera de un comunicado quejumbroso, el alcalde electo ha mantenido un silencio total sobre ambos asesinatos políticos. Y eso que prometió en su boletín que “lucharía en las próximas semanas” para que no quedaran impunes. Sus semanas ya se convirtieron en meses, el tiempo le gana al silente Martínez Flores. Dicen que le tiemblan las corvas en eso de obligar a los de palacio de gobierno a que se haga justicia por la muerte de sus colaboradores. ¡Para eso les gustaba a los cordobeses!

LA CONJURA DE LOS NECIOS

A tres años de la disputa por la supervivencia en el poder político, la oposición es un desastre a nivel nacional y estatal. No tiene nada que ofrecer a los ciudadanos para atraerlos a su causa, las figuras que la representan adolecen de ética política y sobre todo de calidad moral, su dirigentes formales son unos esperpentos y además corruptos algunos, y son tan predecibles que ya se han alquilado al régimen gobernante como paleros simulados.

Sí, se habla de los dos partidos más viejos y que, en teoría, deberían encausan la oposición al lopezobradorismo: el Revolucionario Institucional y Acción Nacional. Al primero lo lidera un mega-corrupto, el exgobernador de Campeche, Alejandro Moreno, uncido al gobierno federal y que se prepara para poner al tricolor de comparsa con la aprobación -al menos por parte de una buena parte de sus legisladores – de la reforma eléctrica. 

Moreno y muchos otros priistas no pueden encarnar una oposición inquebrantable porque tienen la ‘cola’ tan larga que los imposibilita moverse . En el PAN andan por las mismas y el mejor retrato de su situación es la reciente confesión derrotista del ñoño que lo dirige a nivel nacional, Marko Cortés, quien anticipa que de las seis gubernaturas a disputarse en el 2022 el blanquiazul apenas logrará ganar una, la de Aguascalientes. Traducción: el panismo no es competencia para Morena.

Ya se ha dicho que como es arriba también es abajo. En Veracruz, el priismo está peor, tan minimizado que su influencia política es inexistente y en el panismo están inmersos en una lucha intestina de castas que exhibe su falta de decencia política. En una semana iniciará la campaña interna para renovar el comité estatal y con ver los dos candidatos que la pelearán se comprueba que en el blanquiazul la reivindicación frente a la ciudadanía es una quimera.

Por un lado, Joaquín Guzmán Avilés buscará reelegirse para mantener el pacto con palacio de gobierno aunque su grupo está menguando. El activo más importante es el exalcalde porteño y senador en funciones, Julen Rementería, tocado por el escándalo con el partido ultraderechista español, Vox, y no muy brillante como operador político. Sus aliados también ya lo abandonaron para saltar a la corriente yunista, la que encabeza el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares.

La fuga la inició Tito Delfín, quien es secretario general del partido y ahora busca la presidencia. Delfín es respaldado por Enrique Cambranis y otros personajes que estaban en el clan rementerista. Todos están con los Yunes no porque les inspire confianza ni los seduzca sus propuestas política sino porque huelen la derrota en Guzmán Avilés. 

Claro, si bien la tendencia está cantada , el tantoyuqueño dará la batalla no con propuestas ni lealtades sino con la operación que se haga desde la Secretaría de Gobierno y su cerrero titular Patrocino Cisneros para mantenerse en el sillón de mando partidista. En pocas palabras, la contienda interna no es entre Guzmán y Delfín sino del yunismo contra el gobierno estatal. He ahí un dejo de precaria oposición.

Pero Delfín Cano y los de su grupo no son personas decentes, es decir que no le aportan nada bueno a su militancia y mucho menos al resto de los veracruzanos. Para completar lo aciago, el yunismo impuso a la mustia senadora Indira Rosales, otra involucrada en el ‘affaire’ con los pronazis de Vox y quien ha sido tan nula y banal en la curul como lo fue en la Secretaría de Desarrollo Social durante los dos años que la ocupó.

La disputa en el panismo aldeano hace recordar “La conjura de los necios” de John Kennedy Toole, novela que ganó el Pulitzer en 1981 y que habla de personajes carentes de lo probo, condenados a la mediocridad, gemas de la miseria humana – en el caso de los panistas veracruzanos de la miseria política- y que sus acciones están entre lo indigno y lo cómico. Te ríes de lo que hacen porque de nada sirve ponerse a llorar. Así Guzmán Avilés, Delfín Cano y Rosales San Román. ¿Qué no habrán encontrado otros peores para hacerse cargo del partido? Seguramente no.

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