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CDMX.- Este jueves, la pandemia del COVID-19 superó la barreras simbólicas del millón de personas contagiadas y de los 50 mil muertos, en un contexto de crisis sanitaria sin precedentes, que ya obligó a la mitad de la humanidad a permanecer en confinamiento.
Las restricciones drásticas, que también son imprescindibles para salvar vidas, amenazan sin embargo con una parálisis económica y hasta la falta de alimentos por la disrupción de la cadena de suministros y el temor al control de las exportaciones.

Estados Unidos, que teme caer en una depresión como la que sufrió hace casi 100 años, vio como las demandas de subsidio de desempleo aumentaron en nada menos que 6.6 millones de solicitudes en la última semana.
En España, que ya batió la cifra de 10 mil muertos, el desempleo subió a 300 mil casos en marzo, una cifra histórica.
La principal agencia de respuesta a desastres en Estados Unidos ha solicitado al Pentágono 100 mil bolsas para cadáveres, y en Francia, la Policía confiscó un almacén en el mercado central de alimentos de París, para depositar los ataúdes de los fallecidos, ante la falta de espacio.

En el cementerio de Sao Paulo, los entierros ya son “exprés”, y los velorios sin abrazos. Y Brasil no es un país aun sometido al “tsunami” del COVID-19, la peor crisis planetaria desde la II Guerra Mundial, en palabras del secretario general de la ONU.
Más de 3 mil 900 millones de personas, la mitad de la población mundial, ya ha sido invitada u obligada a quedarse en sus hogares para luchar contra la propagación de virus, según un conteo realizado el jueves.

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