Ayer inició la primera gira por Europa de Enrique Peña Nieto como Presidente electo de México. Este jueves, en Berlín, se entrevistó con la canciller alemana Angela Merkel y luego, entre este 11 y hasta el 18 de octubre, visitará a mandatarios, financieros y empresarios de España, Inglaterra y Francia. Sin embargo, tal y como ocurrió en su primera gira internacional por América Latina -realizada entre el 17 y 24 de septiembre pasado-, la visita por las capitales europeas no será pan con miel.

Ayer jueves, en la capital germana, el Movimiento #YoSoy132-Berlín y la organización académica-política México Vía Berlín se manifestaron frente a la Embajada mexicana en Alemania, para protestar por las irregularidades electorales que, a su juicio, dieron paso al triunfo de Peña Nieto el pasado 1 de julio. De acuerdo con Proceso, también en Munich otro grupo de mexicanos ligados a estas organizaciones convocaron a una “acción masiva” de envío de cartas postales a la canciller Merkel, en la que explican los motivos por los que rechazan la visita del ex gobernador del Estado de México.

“Se trata de una manifestación absolutamente pacífica. Es importante aclarar que no buscaremos acercamiento con él y tampoco intentaremos impedir que se reúna con quien se tenga que reunir, explicó a ese semanario político Carlos Pérez Ricart, miembro de México Vía Berlín y además estudiante de doctorado en la Universidad Libre de Berlín. El estudiante y activista añadió: “Lo que queremos es que la opinión pública alemana sepa lo que él no va a decir. Él viene a presentar un México que no existe y nosotros queremos que la gente conozca el verdadero México”. 

Hace unas semanas, luego de las protestas generadas por la visita de Peña Nieto a Chile y Argentina, principalmente, comentábamos en este espacio que uno de los principales retos del próximo Primer Mandatario del país será escuchar, abrirse al intercambio de ideas y, además, dar respuestas a las voces disidentes. Esas voces son, en su mayoría, de jóvenes mexicanos inconformes con la alianza entre los políticos y los grandes medios de comunicación en México; alianza que, acusan, sirvió para manipular y vender una “imagen falsa” del candidato priista en la pasada campaña presidencial. Son jóvenes que aquí y en cualquiera de los continentes que EPN visite en lo sucesivo, le reclamarán a cada paso por el quebranto a los derechos humanos en el país, el abuso del poder, la corrupción, la violencia incesante, los privilegios para las clases política y empresarial, y la pobreza extrema. Todos esos temas, además, son parte de una agenda ciudadana planteada por la sociedad mexicana hace ya muchos años y a la que el mexiquense no puede darle la espalda cuando llegue a Los Pinos. Esta vez, a diferencia de Felipe Calderón Hinojosa, quien llegó deslegitimado por el supuesto fraude de 2006, pero aun así tuvo manga ancha para imponer sus arrebatos, el priista tendrá una lupa social encima. No será suficiente con tener de su lado a los grandes medios. Las redes sociales y el activismo creciente a través de ONGs nacionales e internacionales serán un contrapeso importante.

Hoy es Berlín y Munich, pero los próximos días serán Madrid, Londres y París. En todas esas ciudades, los residentes mexicanos darán la nota por sus protestas en calles y plazas… y si bien no son muchos, sí son suficientes para acaparar los reflectores de la prensa extranjera, esa que tanto incomoda a los mandatarios mexicanos por sus críticas.

Las giras de trabajo preparatorias a la toma de protesta del próximo 1 de diciembre debieran sensibilizar a Peña Nieto y a su equipo de transición. Al Presidente electo lo persigue el fantasma de las irregularidades en la campaña electoral; el abuso de recursos que el IFE, el Trife y la Suprema Corte de Justicia de la Nación no vieron; el favoritismo y el privilegio de medios de comunicación, específicamente de Televisa y también, entre otros asuntos, los abusos de poder –como la represión en San Salvador Atenco, en mayo de 2006– con los que se condujo durante su gobierno en el Edomex.

Para conjurar a ese fantasma y establecer un gobierno de acuerdos se necesita que el de Atlacomulco abra sus oídos a los reclamos sociales. Si esto no sucede, las protestas le seguirán por todos lados durante el próximo sexenio: desde la comunidad más pequeña del país hasta las grandes capitales del orbe.