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Exposición de Arte “Veracruz”

Superiberia

El arte, considerado como la vocación más elevada, es y sigue siendo para nosotros motivo de encuentro. La auténtica razón de ser de la vocación, es la de conducto abierto a las grandes metas de la vida y sólo cuando la consideremos como tal, obtendrá el máximo lugar de nuestra existencia.

 

Artistas como Martha Sotomayor no se consideran diferentes del mundo por tener una vocación artística, sino que aprovechan esta capacidad de poseer ese don excepcional, con trabajo disciplina, silencio, coraje, persistencia y tenacidad. Para mostrarnos también que el arte no es para los corazones débiles. Martha utiliza el color fuerte; suave nada, llenos de luz, le gusta el color limpio… no es abstracta, es neo-impresionista. Es una de las cinco retratistas que hay en México.

 

Lo mismo se nutre de la exuberante belleza del trópico, como de la pureza de los indígenas de México, de las orquídeas, de los helechos, volcanes, liquidámbares y alebrijes, de cuadros que le inspiran, con la influencia de la pintura del maestro Diego Rivera, ha hecho una interpretación personal de los indígenas en su mayoría niños de la Sierra de Zongolica, la misma entidad que sirviera de escenario a Rivera. El neoimpresionismo de Martha no atribuye importancia a la forma de la pincelada, puesto que no le sirve como medio expresivo del modelado, del sentimiento o de la imitación de la forma de un objeto. Para ella, la pincelada no es más que una de las innumerables partes, que en conjunto, componen el cuadro; un elemento que desempeña el mismo papel que la nota en una sinfonía.

 

Frente a una tela todavía intacta, la pintora determina, crea, expresa y trasciende. Los cuadros de Martha son ejemplos de un arte de gran despliegue decorativo, que sacrifica la anécdota a la línea, el análisis a la síntesis, lo fugaz a lo perdurable, y confiere a la naturaleza -tan hastiada ya de que se la reproduzca en forma dudosa- una verdad intangible. Traduce a través de su arte la biodiversidad de nuestro Veracruz y la proyecta a esta dimensión de forma impecable.

 

La artista no elige si no que es la vocación la que le elige a ella; ignora el por qué, pero sabe que su que hacer está en el ser, en dar y sacar la expresión más profunda de su alma al mundo. en una vocación como el lugar donde lo sutil, lo puro y profundo de su alma satisface también la necesidad profunda del mundo.

 

Gracias por tanto.

Olga Díaz Ordaz.

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