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Sandra González 

El Buen Tono 

ORIZABA.- Trascendió que el gobierno federal y la AMOTAC alcanzaron acuerdos y los bloqueos quedaban suspendidos. Sin embargo, al amanecer de este miércoles 24, la imagen en Sumidero contaba otra historia.

Desde temprana hora se concentraron unidades de carga a un costado de la autopista Puebla – Orizaba. Los operadores llegaron con la instrucción de mantenerse atentos a las indicaciones de su dirigencia nacional y, mientras aguardaban la firma de la minuta prometida tras la reunión con la Secretaría de Gobernación, desplegaron lonas que resumieron las inconformidades acumuladas por años.

“Exigimos la reparación de carreteras”, se leía en una de ellas. En otra aparecía una lista más amplia de reclamos: “No al año modelo”, “Cobro excesivo de grúas”, “Pago de permisos de carga y descarga en municipios”, “Modificar el artículo 123 Bis 3 de la Ley Nacional de Aguas”, entre otras.

Las mantas ondearon frente a los camiones estacionados mientras los transportistas intercambiaban información sobre la negociación en la Ciudad de México. Aunque oficialmente la movilización había sido desactivada, entre los operadores persistía la incertidumbre. La minuta aún no llegaba y muchos consideraban prematuro cantar victoria. 

El paso de las horas transcurrió entre llamadas telefónicas, mensajes y consultas constantes con los dirigentes
nacionales.

11:00 HORAS

Las unidades se incorporaron al carril de baja velocidad para una marcha lenta desde Sumidero hasta la entrada de Orizaba, para visibilizar las demandas del gremio sin paralizar la circulación.

El convoy avanzó de manera ordenada sobre uno de los corredores carreteros más importantes del país. La marcha concluyó en la entrada de Orizaba. Ahí, poco a poco, el contingente comenzó a dispersarse.

La amenaza de paralizar la circulación se diluyó entre acuerdos de última hora, con la expectativa de una minuta firmada y la promesa de mantener abiertas las mesas de diálogo.

Pero las lonas colocadas en Sumidero dejaron en claro que las demandas permanecen sobre la mesa. La reparación de carreteras, inseguridad que enfrentan operadores y costos que consideran excesivos siguen siendo asuntos pendientes para un sector que, aunque esta vez no cerró las vías, demostró que conserva capacidad de movilización y presión.

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