Por caso Lozoya

CÓRDOBA.- La constructora brasileña Odebrecht, que sobornó a altos funcionarios mexicanos para ganar obras públicas entre 2011 y 2014, obtuvo varios contratos energéticos clave durante el mismo período, entre los que destacó
la construcción de la planta petroquímica Etileno XXI, que consistió en la edificación de un cracker, en la zona de Coatzacoalcos, Veracruz.
Para que realizaran ese magno proyecto de inversión, se contó con todo el apoyo del entonces gobernador Fidel Herrera y por consiguiente, unos de sus hombres cercanos, Javier Duarte de Ochoa, hizo viajes a su sede en Sao Paulo con gastos pagados.
Trabajadores del IMSS enviaron una misiva a la delegada del IMSS en la zona Veracruz-Sur, Célida Duque Molina, a través de la cual narran que debido a una negligencia administrativa por un monto de 125 millones de pesos cuando fungía como Jefe de Afiliación y Cobranza en la Subdelegación de Coatzacoalcos Alberto Pérez Fuentes fue destituido, sin embargo, tiempo después hasta fue encargado de despacho por indicaciones de Germán Martínez Cáceres; asimismo estuvo involucrado el chofer y compadre, el señor César Paz, quien alcanzó a ser jefe de cobros y uno más que fungía como encargado de Corrección y Dictamen, que igual causó baja, pero con la ayuda de “su amigo Chocalitito de jurídico, sobrino del señor Pérez Fuentes y con apoyo de la ex encargada Adriana Alfaro, regresó como jefe de oficina.
Estos y otros sujetos, estuvieron ¿o están?, vinculados con la empresa Odebrecht, gracias a ello tienen lujosas camionetas y hasta un despacho en Xalapa, a través del cual concursan obras; de ahí su gran amistad con Juan Vicente Álvarez que también omitió supervisión de obras en Xalapa. Afirmaron que ahora con las declaraciones de Emilio Lozoya brotará mucha porquería que a caso podría alcanzar a funcionarios y ex funcionarios del IMSS, quienes ya estarían siendo investigados.