De la redacción
El Buen Tono
Una nueva oleada de ataques con drones y misiles lanzados por Rusia contra Ucrania dejó al menos 11 personas muertas y decenas de heridos durante la noche, de acuerdo con reportes del presidente Volodymyr Zelenskyy y autoridades locales.
Los impactos se registraron principalmente en Kiev y Járkiv, donde se vivieron múltiples explosiones en un corto periodo de tiempo, mientras la población buscaba refugio ante la ofensiva aérea. En la capital ucraniana se reportaron cinco fallecidos y más de 30 lesionados, entre ellos menores de edad, además de daños en edificios residenciales, mercados y otros puntos civiles.
Las autoridades ucranianas informaron que el ataque combinó misiles balísticos y drones de fabricación iraní, generando una de las ofensivas más intensas de las últimas semanas. Zelenskyy señaló que el ataque representa una señal de que Moscú mantiene su postura militar, mientras insistió en la necesidad de mayor apoyo internacional para fortalecer la defensa aérea del país.
El bombardeo también alcanzó el complejo histórico de la Lavra de Kiev-Pechersk, un monasterio del siglo XI considerado patrimonio mundial, donde se reportaron daños en estructuras religiosas, lo que generó condenas internacionales.
Por su parte, el gobierno ruso aseguró que los ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones militares e industriales, incluyendo fábricas vinculadas a la producción de drones y armamento, aunque estas afirmaciones no han sido verificadas de manera independiente.
De acuerdo con la fuerza aérea ucraniana, en total se habrían lanzado más de 600 drones y decenas de misiles, la mayoría interceptados, aunque varios lograron impactar en distintas regiones del país.
El nuevo episodio de violencia ocurre en un contexto de creciente tensión diplomática internacional, mientras continúan las conversaciones entre líderes mundiales para buscar una posible salida al conflicto.
