in

La alimentación del Maya

Superiberia

Por Mauricio Flores / columnista

El inicio de las licitaciones para estudios y proyectos para la construcción del Tren Maya (altamente competidos: 118 empresas se registraron en el concurso cuya fecha de falló es el último día de junio), estableció el punto de arranque para proyectos regionales de infraestructura de transporte como los que para Quintana Roo propuso el gobierno de Carlos Joaquín González con una red de trenes ligeros que alimenten el proyecto encomendado a Rogelio Jiménez Pons.

La rápida urbanización de municipios como Benito Juárez, Puerto Morelos y Playa del Carmen extendió también una red de transporte público concesionado que en muchas ocasiones deja mucho que desear en precio y eficiencia, por lo que la irrupción del Tren Maya representa la oportunidad de acotar de manera lógica los nuevos los polígonos de crecimiento urbano y reordenar las redes de transporte. De ahí la propuesta de invertir unos 6,600 millones de pesos en una red de transporte masivo que, a diferencia de los metrobuses, tienen mayor capacidad y flexibilidad como medio masivo de transporte a largo plazo.

La propuesta la presentó a la Cámara de Diputados de Quintana Roo Eduardo Ortíz Jasso, titular de la Agencia de Proyectos Estratégicos del gobierno estatal, que implica tres rutas que atenderán los principales centros urbanos y de trabajo, lo cual sustituirá miles de automotores y reducirá la emisiones gases invernadero además de reducir los tiempos de traslado.

El cabildeo apenas inicia, pues requerirá una ingeniería social profunda con taxista y conductores de autobuses de la zona.

mflores37@yahoo.es

@mfloresarellano

CANAL OFICIAL

GRANO Y GRAMÍNEA

Sin recibir salario en los centros de Salud