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  • Por: Arturo Emilio Pimentel Báez / Columnista

Crisis ideológica en los partidos políticos en México

PARTE (2 DE 2)

IV.- 2018- “JUNTOS HAREMOS HISTORIA”
Con un “botín” propio de prerrogativas que le entregó el INE, Andrés Manuel López Obrador, con un partido de su propiedad, en asamblea de delegados controlados y su comité da legitimidad a ser por tercera ocasión candidato a la Presidencia de la República, en febrero del 2015 anuncia su postulación, ahora como candidato de MORENA. En noviembre del 2017 formó una coalición con dos partidos pequeños: el PT Partido del Trabajo y el PES, Partido Encuentro Social.
Las experiencias políticas vividas la del 2006, la del 2012 y ahora con un partido nuevo MORENA, intelectuales “Rabanitos” socialistas de izquierda y resentidos con el sistema que no les brinda oportunidades de una vida aburguesada; con viejos políticos y sus viejas mañas, como Porfirio Muñoz Ledo, Marcelo Ebrard Casaubón, Manuel Bartlett Díaz, Alfonso Durazo, entre otros.
Andrés Manuel López Obrador se postula por la coalición “Juntos haremos Historia” con los partidos políticos MORENA, PT y PES, recorrió el país entero reclutando simpatizantes y obteniendo aportaciones económicas para su campaña, dinero extra muy aparte del recibido por el INE. El PAN Partido Acción Nacional, PRD, Partido de la Revolución Democrática y Movimiento Ciudadano, coalición “Por México al Frente” postuló a Ricardo Anaya Cortés. Jaime Rodríguez Calderón el “Bronco” Candidato Independiente. Margarita Zavala como Independiente que, al no tener respaldo político de seguidores, declinó su candidatura. Por su parte el PRI, en alianza con el Partido Verde y Nueva Alianza, postuló a José Antonio Meade Kuribreña como candidato; un hombre con bajo perfil político en las filas del partido, escasa voz y oratoria, pareciera que dejaba la brecha para el candidato más robusto, López Obrador.
Las campañas de las coaliciones y sus candidatos cada una en su formación ideológica y de sus intereses permeaba en los electores, se caracterizó por la interacción constante con la ciudadanía a través de “la sociedad de la comunicación y de la información” conocidas comúnmente como “redes sociales”.
El deterioro de la economía, el alza a la canasta básica, la violencia extrema de raptos, secuestros, violaciones, los excesos de la vida de los políticos “Virreyes” gobernadores, líderes sindicales, la impunidad y corrupción en todos los niveles de Gobierno, le dieron los elementos a Andrés Manuel López Obrador, para hacer uso de un discurso trillado hablando siempre de “la mafia del poder”, en contra de políticos por naturaleza odiados por el pueblo: Carlos Salinas de Gortari, Felipe Calderón, Vicente Fox, de la “impunidad “, de la “corrupción”, de la “robadera”, de la “violencia”, de la alza a la luz y el gas, de los “gasolinazos”, etc., prometiendo ayuda a las clases sociales más necesitadas, recortar salarios de funcionarios, apoyar a los adultos mayores, compromisos y promesas de mejorar la economía y el crecimiento del Producto Interno Bruto, entre otras.
En las elecciones del 2018, acudieron de acuerdo a informes del INE a votar 56.6 millones de personas: En la noche del 1 de julio de 2018, tras el pronunciamiento de José Antonio Meade mediante el cual acepta que las tendencias en el voto favorecen al candidato de la coalición “Juntos Haremos Historia”, López Obrador se perfilaba como el virtual ganador de las elecciones. Pasadas las 23 horas, el INE dio a conocer los resultados preliminares, ratificando, de esta manera, el triunfo de Morena en la contienda electoral: Manuel López Obrador y la coalición “Juntos haremos Historia” obtuvo el 63.4%, 30.1 millones de electores, en la historia electoral la más alta. Ricardo Anaya Cortés y la coalición “Por México al frente” obtuvo 22.8%. Por la coalición “Todos por México” José Antonio Kuribeña, logro el 16.3%, por su parte, el Candidato Independiente el “Bronco” Jaime Rodríguez Calderón logró un 5.5% de votos y Margarita Zavala a pesar de declinar su foto apareció en la papeleta.

V.- LA IDEOLOGÍA DE ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR
Electo presidente dio a conocer en los medios y en las “redes sociales” que no se iría a vivir a Los Pinos y tampoco a Palacio Nacional, que modestamente rentaría un departamento para él y su familia, de donde despacharía. Qué lo hizo cambiar de idea e irse a vivir a un palacio, a “Palacio Nacional” es una pregunta que esperamos algún día le dé respuesta.
Siguiendo la trayectoria política de Andrés Manuel López Obrador, su formación en la década de los 70s priista, formado en los cuadros del Instituto de la Juventud Revolucionaria INJUVE, agrupados por el presidente Luis Echeverría Álvarez con ideología nacionalista que postulaba en su “Carta de los derechos y deberes de los estados” y el sostenimiento de una economía mixta, inversión del 51% del estado y el 49% de la iniciativa privada.
Echeverría “echó en el costal político” a todo aquel “jilguero” que le pudiera ser útil en su quehacer político inmediato y a futuro. Entre ellos Fidel Herrera, su orador de campaña y becado a Inglaterra para realizar estudios de Ciencias Políticas, Ricardo Monreal Ávila de Zacatecas, Dante Delgado Rannauro, quien por cierto le escribe cartas al presidente denunciando sus desaciertos en política, estudiante de Derecho y en Veracruz líder en el 68, becado en Francia, Miguel Ángel Yunes Linares, Guillermo Zúñiga Martínez, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, entre los más sobresalientes. Probablemente el no haber tenido título de profesión perdió la oportunidad de ser becado al extranjero.
Pero, como buen priista, Andrés López Obrador también es un pragmático. Esto es lo que diferenció al PRI de otros partidos que duraron menos en el poder. Siempre supo adaptarse a las nuevas circunstancias. Si había que correrse hacia la izquierda, así lo hacían. Si tocaba moverse hacia la derecha, hacia allá iban. Su ideología no es de izquierda, “primero los pobres” es un slogan de campaña, en la realidad la miseria y pobreza persiste en el país. La postura revolucionaria que hoy le denomina 4t “Cuarta transformación”, por un lado, la reafirmación de la nación mexicana que rechaza su raíz española y ensalza la indígena. El orgullo de un pueblo que viene forjando una identidad propia a lo largo de su historia. La vieja fórmula priista de vincular los tres grandes episodios de México como parte de un mismo proceso histórico, la Independencia, la Reforma y la Revolución, con un solo objetivo: formar la identidad nacional.
Por el otro, los postulados revolucionarios de la justicia social: tierras y subsidios para los campesinos, derechos laborales y salarios dignos para los trabajadores, apoyos gubernamentales a las poblaciones más vulnerables. Para lograrlos, la necesidad de un Estado poderoso que represente los intereses de las mayorías en contra de los “aviesos” intereses de las minorías. El Presidente gobierna con viejos priistas, con sus viejas mañas, como Porfirio Muñoz Ledo, Marcelo Ebrard Casaubón, Manuel Bartlett Díaz, Alfonso Durazo (hoy candidato por Sonora) Olga Sánchez Cordero, hechura de Ernesto Zedillo, Alejandro Gertz Manero, Esteban Moctezuma (embajador), Ricardo Monreal Ávila. La ideología de adoctrinamiento “mañanero al pueblo” Andrés Manuel López Obrador, la tiene bien medida y espera que las elecciones del 2021 refrenden con la pirinola de Morena, el “toma todo”.
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