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LAS PESADILLAS

Superiberia

Por: Andrés Timoteo / columnista

LAS PESADILLAS 

Dijeron que ellas eran más honestas que los varones y que si gobernaban bien un hogar también lo harían con un municipio, pero en algunos casos es errónea tal premisa.  En al menos cinco municipios veracruzanos gobiernan mujeres que han resultado una pesadilla para los lugareños pues ellas son meros adornos y los que verdaderamente toman las decisiones son sus parejas o personajes externos a los ayuntamientos.

 En Veracruz hay 55 ayuntamientos encabezados por mujeres. Eran 56, pero con la muerte de la alcaldesa de Mixtla de Altamirano, Maricela Vallejo, en abril del año pasado, la cifra se redujo luego de que el Congreso local otorgó la titularidad del Concejo nombrado a un varón. Así, sólo el 26 por ciento de las 212 alcaldías están en manos de féminas.

 Además de esa inequidad de género, lo negativo es que de esa porción muchas de las alcaldesas son de mero adorno pues son esposos, familiares o ‘padrinos’ los que gobiernan. En estos meses han salido a la palestra mediática escándalos de corrupción, nepotismo, excesos y altanería en al menos cinco ayuntamientos. El caso más reciente es el de la panista Florisel Ríos Delfín en Jamapa cuyo palacio municipal lleva semanas bloqueado por los lugareños inconformes por su desempeño.

 Dicen que el verdadero alcalde es su esposo, Fernando Hernández Terán, quien preside el DIF municipal y es apodado “Pan comido”. Este señor convirtió el ayuntamiento en un patrimonio familiar. Aficionado al espectáculo ecuestre, en apenas dos años han avituallado un rancho de su propiedad con obras a cargo del municipio, se han hecho de casas, vehículos, caballos de raza y otros lujos.

 Vaya, los excesos son tantos que el famoso “Pan comido” se cumplió el capricho de que le compusieran un corrido en el que lo exaltan como un benefactor del pueblo, igual que hacen los capos del crimen organizado.  Su esposa le han entregado poderes fácticos y nada se mueve en el ayuntamiento si no lo autoriza. A los que cuestionan la corrupción la alcaldesa se les va encima, tal es el caso del síndico y los regidores contra los cuales pidió en el Congreso local que les hagan juicio político por meterse con su cónyugue.

Otro caso parecido está en la zona Centro y que ya ha sido expuesto en este espacio. Es el de la alcaldesa morenista de Rafael Delgado, Isidora Antonio Ramos, apodada “La Peja” quien también está en guerra contra el síndico y regidores porque exhibieron sus excesos y corrupción. A ellos les suspendió el pago de sueldos y los acosa desde el 2018 cuando la denunciaron por el desvío de recursos y enriquecimiento ilícito.

 De decirse una campesina y activista a favor del “cambio verdadero”, Antonio Ramos se convirtió en una sátrapa que ahora prepara el camino para que su hermana, Julia Antonio, quien preside el DIF municipal, se convierta en candidata de Morena para el 2021 y así heredarle la silla. Por si dudaban, la alcaldesa también tiene al resto de sus hermanos contratados en diversas carteras municipales.

CONSORTES Y FINANCIADORES

 En la zona Centro, la alcaldesa perredista de Alpatláhuac, Obdulia Domínguez Llanos tampoco gobierna, lo hace su marido, Hernán Rayón Murillo, presidente del DIF, quien dispone del presupuesto, proyectos de obras y la plantilla laboral. Los excesos de este señor son de colección: a los empleados municipales les descuenta mensualmente 400 pesos para “recuperar los gastos” de la campaña electoral del 2018.

También mantiene un enfrentamiento con los ocho agentes municipales a los que les niega el pago de un salario a pesar de que hay un fallo judicial que lo ordena. Ha cancelado obras públicas y suspendidos programas como castigo a las comunidades “rebeldes”. El año pasado negó el apoyo a un proyecto educativo en un poblado que beneficiaría a niños y jóvenes solo porque ahí vive “un enemigo político”. Además, los lugareños hablan de ranchos, ganado, casas y otras propiedades adquiridos por la pareja.

 Cerca de ahí, hay otra pareja clásica, ya protagonista de excesos. Es la alcaldesa priista de Huatusco, Baldinucci Tejeda y su esposo, el exalcalde y exdiputado -primero del PAN, luego del PRI y posteriormente del PVEM-, Miguel Ángel Sedas Castro, quien es el verdadero mandamás en el municipio haciendo lo mismo que los otros maridos de las ediles antes citadas: hacer lo que quiere con el presupuesto público.

 Por disposición de Sedas Castro se ha despedido a la plantilla laboral, se acosa a los regidores, se otorgan contratos de obra a contentillo -para amigos y compadres- o se cancelan las mismas como escarmiento a los que cuestionan a la alcaldesa. La Tesorería municipal, dicen los huatusqueños, es un hoyo negro donde desaparecen los dineros.

En el Sur no se quedan atrás. La alcaldesa de Moloacán, Victoria Rasgado Pérez, de Morena, finge que gobierna y lo hace con una frivolidad pasmosa. Ex reportera local, la edil se convirtió en todo lo que reporteaba de la clase política ya que es protagonista de excesos, despilfarros y corrupción. Para empezar, se asignó un sueldo de 60 mil pesos cuando el municipio no tiene apenas 20 mil habitantes y la mayoría de su población está en situación de pobreza.

 Lo anterior la ubica entre los ediles que cobran salarios más elevados en relación con las condiciones sociodemográficas de la municipalidad. Y el ‘gusto’ más reciente cargado al erario es un tratamiento bypass gástrico en una clínica privada de la Ciudad de México para reducir peso, así como “gastos” alternos como aclarado de piel o ‘lightening’ acompañado de un tratamiento integral de estética dental.

 Ya engolosinada con el poder, actualmente la alcaldesa se encuentra en proselitismo anticipado para que su prima, Tanía Libertard Hernández Pérez, quien es presidenta del DIF municipal sea la candidata el año próximo y le transfiera el ayuntamiento.

 Pero los excesos anteriores no son lo grave, sino que ella no es quien gobierna. No está casada, pero los verdaderos alcaldes son dos personajes externos al partido Morena y al ayuntamiento. Uno es el empresario transportista Ramón Ortiz Cisneros, presidente de la Alianza de Transportistas del Sur, y otro el constructor Elvis Ventura apodado “El Rey Midas” del Nuevo Mundo, congregación de Coatzacoalcos, quienes financiaron su campaña electoral del 2018.

 Ambos son soldados del viejo priismo que hacen y deshacen en el ayuntamiento de Moloacán disponiendo de obras, presupuestos y cargos. Han ordenado el despido de la mayoría de los militantes de Morena para nombrar a sus recomendados y controlan especialmente la tesorería y la dirección de Obras Públicas. Los dos le cobran la factura a Victoria Rasgado y ella los procura porque también serán los financiadores de la prima para el 2021.

En resumen, estos cinco casos de alcaldesas veracruzanas que han resultado una pesadilla no son la regla, pero sí la excepción que daña a sus municipios. Además, son la prueba de que no siempre una mujer gobernando es garantía de pulcritud administrativa y honestidad política.

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