Córdoba.- Indignados y temerosos se encuentran los integrantes de la familia Herrera Luciano, luego de que integrantes de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) allanaran la madrugada de ayer su vivienda ubicada en el andador 2 número 3 “A” del Infonavit Santa Margarita, amenazaran a los ocupantes de la misma, detuvieran a uno de ellos y se robaran algunas pertenencias.

Y es el que el ama de casa Josefina Luciano Hernández, de 73 años, manifestó ante los medios de comunicación, las atrocidades que cometieron integrantes de las fuerzas armadas, luego de irrumpir violentamente en su hogar para detener a uno de sus hijos, el cual no sabe donde está o la suerte que corre al estar detenido de forma arbitraria, como ella lo considera.

“Llegaron a patearme la puerta, a exigirnos que abrieramos, y yo les dije que si, que les iba a abrir porque el que nada debe nada teme, luego luego que abrí me apuntaron con sus armas largas en la cabeza y me insultaron, me trataron con puras groserías, sobretodo una  mujer militar que los acompañaba” relató la angustiada mujer.

Dijo que una vez dentro, los soldados ordenaron a todos a levantarse de sus camas, al tiempo de exigir que todos salieran de su casa, no importándoles que en el lugar se encontraban dos menores de edad, una niña de 2 años y un bebé de apenas 6 meses de nacido, los cuales al escuchar los gritos de los militares, rompieron en llanto y se “privaron”.

“Callen a esos malditos niños” decían los soldados, al tiempo de tomar por la fuerza a la hija de Josefina, llamada Nuria Guadalupe Herrera Luciano y a su esposo Juan Adalberto Zepahua Xocua, quienes descansaban en la parte alta de la vivienda, junto con sus hijos Yaretzi Guadalupe y José Yaret, de 2 y 6 meses de nacidos respectivamente.

“A mi esposo lo golpearon no importando que tenía a la niña en sus brazos, le gritaron que bajara las escaleras y le dieron varias patadas y golpes, para después sacarnos a la calle con todo y niños, donde nos dijeron que viéramos hacia el lado contrario a donde estaban otros soldados apuntándonos con sus armas, no les importó el sereno de la noche” dijo.

Doña Josefina interrumpe a su hija y lanza su angustiada petición: “Yo lo que quiero es que me digan a donde se llevaron a mi hijo, él no hizo nada, estaba aquí durmiendo, el es músico, ha tocado incluso con rondallas, por favor, porque se llevaron a mi hijo, ¡díganme donde está y porque lo detuvieron!”.

Y es que hasta entrada la tarde, no se conocía del paradero de Armando Herrera Luciano, de 25 años, quien también al igual que los demás integrantes de su familia, fueron sacados a la fuerza de sus habitaciones. “A mi hijo lo tiraron en la sala y la mujer que era la mas agresiva decía a sus compañeros que ese era, -este es, este es- les decía”.

La familia Herrera Luciano, pide que las autoridades militares le informen porqué se llevaron detenido a su hijo, ya que considera que él es inocente, al tiempo de acusar a los elementos del delito de robo de varias pertenencias y dinero en efectivo.

“Nos robaron $900 pesos en efectivo que estaban en mi monedero, un celular Black Berry, un celular Nokia, una cámara digital morada marca Kodak, y una motocicleta Honda, cargo, blanca con negro, que es propiedad de la pollería San Marcos, no es de mi hijo ni de mi yerno”.

Los integrantes de la familia, reprocharon el actuar de las autoridades federales, ya que además de destrozarles una computadora marca Compaq, un oso de peluche el cual cortaron con navaja y el alboroto que causaron en la casa al sacar ropa y enseres domésticos, los insultaron y trataron como delincuentes sin que ellos lo sean.

 

De la redacción

EL BUEN TONO