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LOS ‘MALA LECHE’

Superiberia

Por Andrés Timoteo  / columnista

 En el rubro de Salud el Gobernador, no se refirió a los fallecidos, pero sí tocó el tema de la falta de medicinas, aunque endilgando la responsabilidad al gobierno pasado. Señaló que “el desabasto estructural” fue un “nefasto legado” y calificó de deshonestos, hipócritas y “mala leche” a los que han denunciado la falta de medicinas -ahí tácitamente incluyó a los padres de niños con cáncer- y todo lo redujo a una “campaña contra los gobiernos de la cuarta transformación”. En pocas palabras, a los reclamantes les recetó una dosis de indolencia.

Por el contrario, dijo que en el tema del dengue cuando vieron que aumentaban los contagiados, “convocamos rápidamente al consejo de salud” y “en un mes se logró detener el crecimiento de los casos. Prueba superada”. Los que no la superaron fueron las 23 personas que murieron. De paso, apunto que 77 centros de salud rurales fueron “intervenidos” (sic) -se interpreta que remozados- y de ellos 21 son nuevos. No mencionó ningún hospital de especialidad o regional mejorado o construido.

El rubro más lastimero es de obra pública pues García Jiménez redujo su reporte a calles pavimentadas, caminos rurales arreglados, techos y muros construidos en algunos municipios, así como apoyo con maquinaria para sofocar incendios y que en varios sitios se hicieron “trabajos de comunicaciones” (sic) – ¿qué será eso? -. Nada más.

Ante la escasez de obras a informar, el mandatario justificó que “no se trata de hacer mega obras que en el pasado se convirtieron en mega fraudes”. Eso sí, aseveró que se acabaron los “moches” con empresas contratistas, el uso “politiquero” de los programas y el “frijol con gorgojo” y la distinción de “colores” de los presidentes municipales y que “ya no se juega políticamente con la obra pública”.

 No hubo más logros a reportar, el resto del mensaje fue sobre programas federales, aunque el gobernante pretextó que era imposible “en tan poco tiempo pasar las más de 10 mil acciones que hemos realizado”. Otras frases emblemáticas: “cumplimos con el principal encargo: ya no más gobernantes corruptos”, “la clave estar en no robar y ser eficientes” -no se rían- y que “en 11 meses se hizo más que en los 2 años anteriores”.

También que “se acabó con la corrupción en las compras de salud” y por falta de dinero “compramos patrullas como autofinanciamiento, aunque los hipócritas dijeron que las compramos muy caras”.  En una docena de ocasiones aludió al exgobernador Miguel Ángel Yunes, pero sin mencionarlo por su nombre, para culparlo de los saldos y en cuatro al exfiscal Jorge Winckler. A Javier Duarte solo en una, muy levemente e interrumpiendo la frase para no tocarlo ni por insinuación. Indicativo, ¿no?

 La última media hora del discurso la ocupó para nombrar y hacer que aplaudieran a cada uno de los secretarios del gabinete. Algunos los definió como “estrellas” y, ¡oh sorpresa!, los reconoció a todos como eficientes, trabajadores, dedicados y apartidistas, ¡incluyendo al secretario de Gobierno, ¡y también al de Salud, Roberto Ramos Alor!, y ¿al Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez!, al que le dijo que no lo dejará regresarse a su natal Nuevo León – ¿y qué culpa tienen los veracruzanos? -. En lugar de reproche y disciplina les dio elogios a los más cuestionados.

 Con eso implícitamente anticipó que no habrá cambios en su gabinete y por decreto todos son colaboradores de lujo. Y para remachar, la música oficial. ¡Veracruz ya tiene nuevo himno!, como en los tiempos de la fidelidad. ¿Adivinen quién lo escribió y lo canta? Adivinaron, el cuenqueño- guatemalteco, Byron Barranco, el mismo autor del himno a Morena. Terca memoria: también es el mismo que hacía y entonaba las odas al innombrable. Volvió lo de antaño. En fin, que los ciudadanos juzguen si lo informado es real o chapuza.

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