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En México, la tasa del IVA ha sufrido ajustes importantes desde su creación. Para 1980, el impuesto se calculaba con una tasa general del 10 por ciento, pero había una tasa del 6 por ciento para la zona fronteriza; a partir de 1981, se adiciona la tasa cero para los productos alimenticios no procesados y para ciertos alimentos procesados de gran peso específico en la alimentación popular; así como un régimen de exención para distintos bienes y servicios, entre otros, la educación, libros, periódicos y revistas.

En 1983, la tasa general se incrementó a 15 por ciento y la tasa en la frontera se mantenía en 6 por ciento, aunque ciertos productos estaban sujetos a la tasa general. En ese mismo año se aplicó la tasa del 20 por ciento a bienes y servicios de lujo, entre los que se encontraban la importación de caviar, salmón ahumado, champaña, televisiones a color, armas de fuego, aeronaves, tarjetas de crédito, televisión por cable, entre otros. También en ese ejercicio, se aprobó la eliminación de la exención a profesionistas, excepto médicos, buscando dar mayor generalidad al impuesto.

Entre 1983 y 1987, algunos alimentos procesados y medicamentos, que venían sujetos a tasa cero, permanecieron gravados con tasas reducidas del IVA (6%); este ha sido, de hecho, el único periodo en la historia del IVA en México en que se ha cobrado el impuesto a estos bienes. Ciertamente, los alimentos no procesados y algunos procesados importantes como la leche, aceite, pastas comestibles, entre otros, continuaron en tasa cero. 

A partir de noviembre de 1991, dentro de las reformas fiscales aprobadas por el H. Congreso de la Unión, se redujo la tasa general del IVA del 15 al 10 por ciento, destacando el hecho de que se unificó en todo el país y se eliminó la tasa del 20 por ciento a bienes suntuarios. La más reciente reforma realizada a la tasa del IVA en México se dio en el marco de la crisis económica que enfrentó el país en 1995. El Congreso aprobó que a partir de abril de ese año, la tasa general se elevara al 15 por ciento, manteniendo la tasa de 10 por ciento en la región fronteriza.

Desde esa reforma, el esquema general del IVA se mantuvo prácticamente inalterado hasta el 2003. Una tasa general de 15 por ciento aplicable en todo el país; una tasa del 10 por ciento en la zona fronteriza; una tasa del cero por ciento para alimentos básicos y medicinas; y un régimen de exención para determinados bienes y servicios de consumo generalizado entre la población.

La diferencia entre tributar a tasa cero y estar exento del impuesto radica en que los contribuyentes sujetos a tasa cero pueden solicitar al SAT el IVA que les fue trasladado al adquirir sus insumos necesarios; en el caso de estar exento el IVA trasladado mencionado no podrá ser solicitarlo por el contribuyente, de forma tal, que se convierte en una deducción para efectos del Impuesto Sobre la Renta (ISR).

Todo indica que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) buscará gravar con el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a alimentos y medicinas, una espinosa propuesta a la que se opuso en el pasado, pero que aparece como la única opción para elevar la débil recaudación tributaria de la segunda mayor economía de Latinoamérica. 

El tema es muy sensible políticamente en un país donde casi la mitad de la población vive en la pobreza y gasta la mayoría de sus recursos en alimentos. 

La aprobación de una propuesta así necesita apoyos políticos en un Congreso donde el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no logró mayoría absoluta. 

A lo largo de casi 15 años, el PRI se opuso a una reforma energética y a una reforma fiscal que incluya el IVA a alimentos y medicinas. Curiosamente, fue el último trienio de Zedillo (quien habló de tener una “sana distancia” con su partido) y los dos gobiernos panistas. Pero ahora que volvieron a la presidencia y requieren fondos para cumplir las promesas de campaña, ya eliminaron las barreras estatutarias en ese tema.

Basta recordar que Emilio Chuayffet y Roberto Madrazo, quitaron a Elba Ester Gordillo, so pretexto de que esta negociación se estaba dando con legisladores panistas de gravar con IVA en alimentos y medicinas, inclusive tuvieron diferencias Manlio Fabio Beltrones y Emilio Chuayffet, en virtud de que el primero justificaba la negativa de gravar con impuestos al consumo, por que los documentos básicos de su partido lo prohibía. 

Ahora todo cambia, Chuayffer es Secretario de Educación, Elba Ester está en la cárcel, Beltrones es diputado federal y gobiernan la Presidencia de la República. No se dude que luchará el PRI por gravar con impuestos a las medicinas y alimentos.

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