Cosolapa.- Ayer una persona perdió la vida al ser aplastado por un tráiler cuando caminaba por la carretera Estatal a Palma Sola, la muerte del campesino fue presenciada por algunos testigos mismos que dieron parte a las autoridades municipales para que se dirigieran al lugar y de esa forma tomaran conocimiento de los hechos.

Alrededor de las 17:00 sobre la carretera anteriormente dicha, en completo estado de ebriedad, el ahora finado caminaba entrando una de las curvas, a unos 300 metros aproximadamente del entronque o desviación para el poblado de Palma Sola, en esta curva, un tráiler apareció más rápido que los reflejos del campesino que perdió el equilibrio cayendo debajo de las ruedas del pesado vehículo, mismo que le provocó la muerte de manera instantánea al aplastarle el cráneo.

Los testigos presenciales no tardaron en avisar a las autoridades con la esperanza de que se pudiera dar con el responsable.

El único dato que se tenía era el color del tractor, que aparentemente era amarillo, y con esto, una patrulla de Tránsito de Cosolapa se dio a la infructuosa tarea de localizar y detener al culpable, sin embargo, le fue imposible y el tráiler desapareció en una de las tantas carreteras que comunican el estado vecino de Veracruz.

Sin más que hacer por el desdichado campesino, se dio parte al Ministerio Público sobre los hechos, para que este a su vez, procediera como considerara mayormente oportuno.

En la agencia a cargo del licenciado Poblete, fue éste quien mandó la orden para levantar el cuerpo, el cual fue objeto de una revisión para intentar localizar algún documento de carácter oficial que permitiera identificarle, portaba una billetera y en ella se le encontró la credencial de elector, a nombre de Juan Tehuatle Zopellactle de 52 años de edad, con domicilio en la localidad de Papaloapan, municipio de Eloxochitlán, Puebla, pero se infiere que era vecino de Palma Sola lugar a donde se dirigía caminando.

El cuerpo fue enviado al descanso municipal donde quedó depositado mientras llega algún familiar a reconocer y reclamar el cuerpo.  

 

Julio Valdivia

EL BUEN TONO