AGENCIA
Bangkok, Tailandia.- La princesa Bajrakitiyabha, hija mayor del rey Vajiralongkorn de Tailandia, falleció a los 47 años de edad después de permanecer hospitalizada durante más de tres años debido a complicaciones derivadas de una grave infección abdominal, informó este viernes la Casa Real tailandesa.
La integrante de la familia real murió la tarde del jueves en el Hospital Chulalongkorn de Bangkok, donde recibía atención médica desde diciembre de 2022. Tras conocerse la noticia, el rey emitió un decreto para que se realicen ceremonias fúnebres con los máximos honores, mientras que sus restos serán trasladados al Gran Palacio para los actos de despedida.
La salud de la princesa se deterioró luego de sufrir un colapso mientras entrenaba a sus perros en la provincia de Nakhon Ratchasima. De acuerdo con los informes oficiales, una infección causada por una bacteria provocó inflamación cardíaca y severas alteraciones en el ritmo del corazón, situación que obligó a su hospitalización de emergencia.
Con el paso de los meses, su condición médica continuó agravándose. En mayo pasado, la Casa Real informó que padecía una grave infección intestinal acompañada de hipotensión, arritmias y trastornos de coagulación, complicaciones que finalmente derivaron en su fallecimiento.
Nacida el 7 de diciembre de 1978, Bajrakitiyabha fue la única hija del primer matrimonio del rey Vajiralongkorn con la princesa Soamsawali. Tras la llegada de su padre al trono en 2016, asumió una participación más activa en ceremonias y actividades oficiales de la monarquía.
Reconocida por su sólida formación académica, estudió Derecho en la Universidad de Chicago y Relaciones Internacionales, además de desempeñarse en distintos cargos diplomáticos y organismos internacionales. Entre 2012 y 2014 formó parte de la embajada de Tailandia en Austria y colaboró con agencias de Naciones Unidas relacionadas con la lucha contra el crimen, la igualdad de género y el desarrollo social.
A diferencia de otros miembros de la realeza, la princesa mantuvo una vida discreta y alejada de la polémica, consolidando una imagen vinculada al servicio público, la diplomacia y la representación internacional de su país.
Su fallecimiento representa una pérdida significativa para la monarquía tailandesa y marca el fin de una trayectoria caracterizada por el compromiso institucional y el trabajo en favor de diversas causas sociales.
