• Los convocan universitarios
  • Buscan contribuir a la construcción de pertinencia y relevancia en la educación

Agencia

Xalapa.- “Los niños tienen ideas claras sobre cómo debemos cuidarnos, que la pandemia actual está relacionada con una crisis global y a través de la escritura demuestran su capacidad para aportar ideas y conocimientos”, afirmó la académica del Instituto de Investigaciones en Educación (IIE), de la Universidad Veracruzana (UV), Rosa Guadalupe Mendoza Zuany.
La investigadora, junto con el académico Juan Carlos Sandoval Rivera y cuatro estudiantes de posgrado del IIE: Paula Martínez Bautista, Melecio Pérez Mendoza, Itzel Cabrera García y María Concepción PatracaRueda, implementan el proyecto “Hacia una nueva pertinencia y relevancia de la educación rural e indígena: aprendizaje situado para la sustentabilidad a partir de narrativas locales sobre preocupaciones, conocimientos y prácticas socio-ecológicas y su articulación al currículum nacional”.
Se trata de uno de los ganadores del Premio a la Investigación Interdisciplinaria 2019-2020 de la UV.

*cifra
42 Historias
se recibieron, de las cuales surgieron los ganadores en cuatro categorías que se premiaron el domingo 30 de agosto con mil pesos y un paquete de libros a los primeros lugares, paquetes de libros a segundos y terceros lugares, y un libro a cada mención honorífica, todo ello con recursos del premio obtenido de la UV. 

Metas
Su objetivo general es contribuir a la construcción de pertinencia y relevancia en la educación a través de la articulación de narrativas acerca de conocimientos y prácticas sobre el cuidado del entorno natural y social con los contenidos del currículum nacional de Educación Básica, para lograr un aprendizaje situado por medio de progresiones de enseñanzas generadas y usadas por los docentes a través de una metodología que es resultado del proyecto. 
“Hasta el momento desarrollamos un manual que se destinó a los docentes para el diseño e implementación de progresiones de aprendizaje, que se dan a partir de un historia sobre uno o varios temas que preocupan y ocupan a una comunidad”, explicó.
Precisó que la idea es que conecta​n ​saberes escolares con los conocimientos y prácticas locales, “tenemos ocho progresiones de aprendizajes para acceso y uso d los docentes que así lo quieran con temas como género, agua, suelos, alimentación, milpa, entre otros y compartimos esa propuesta con maestros de Veracruz y Yucatán”. 

*el tip
Realidad
Un aspecto sobresaliente de los trabajos fue la confirmación de que todos pueden contar historias, son sabedores y aprenden sin importar la edad. 

Resultados
“Partimos de la idea de que todos podemos contar historias que expresen las preocupaciones de nuestra comunidad, entendida en un sentido amplio y de nuestro entorno, que también hablen de conocimientos y prácticas para resistir, sobrevivir y transformar ese medio hacia una vida sana y en el marco de relaciones armoniosas entre todos los seres vivos que lo habitan”, manifestó. 

Incertidumbre
En el actual contexto de pandemia, más que nunca es claro que la noción de educación no debe reducirse a lo escolar, recordó, “ocurre en la escuela y fuera de ella; hoy en día se da en los hogares y los lugares donde los niños viven el confinamiento”. 
En tales espacios, subrayó, aprenden y despliegan conocimientos y prácticas valiosas, a las que llamaron “aprendizajes inesperados: que no están definidos en los planes y programas y que ocurren porque la coyuntura está colocándonos en una situación incierta, novedosa, extrema, que requiere nuevas capacidades para afrontar un mundo POSTCOVID-19, como lo es el cuidado de nosotros, de los demás y de nuestro entorno en crisis”. 
Mendoza Zuany explicó que la escritura sobre lo que vivimos, lo que sabemos, cómo nos cuidamos, cuidamos a los demás y cuidamos al entorno inmediato “nos permite compartir visiones, propuestas y acciones con otras personas y así inspirar y contribuir a transformar”. 

Letras
Recalcó que “la escritura de historias y narrativas permite expresar la incertidumbre que se vive, pero también certezas, formas de cuidar y nuestra ruta para el cambio”. 
Por esa razón, en el marco del proyecto consideraron incentivar la escritura de historias y narrativas entre niños de seis a 12 años sobre cómo cuidan su entorno, a las personas a su alrededor y a sí mismos, a través de un concurso que fue ampliamente difundido por redes sociales. 
Como resultado, niños de todo el país enviaron “historias de ficción, escritas como diarios personales, repletas de consejos y propuestas concretas para la acción, con la sabiduría de sus abuelos, expresaron preocupaciones y daños en el entorno que pudierom identificar a su corta edad.