La escasez de ventiladores de respiración asistida para atender a pacientes con COVID-19 ha obligado a México a comprar equipos al exterior. Para combatir esta dependencia, un grupo de ingenieros biomédicos desarrolló el primer ventilador mexicano que está a punto de salir al mercado.

El sótano del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, un hospital público del sur de la capital mexicana, no es un sótano cualquiera.

La idea inicial era que el mismo instituto fabricara estos ventiladores, pero el acuerdo con varias empresas metalúrgicas privadas de México permitirá aumentar el ritmo de fabricación de tres por semana a cerca de 300.

Según lo previsto, tendrá un costo de 10 mil dólares, la mitad de los comprados en el exterior, y permitiría ampliar la capacidad hospitalaria en lugares críticos como la Ciudad de México, donde están ocupadas el 72 por ciento de las camas de intubación.