Por Susana Chacón

 

Es el último debate entre Romney y Obama. Estamos a 15 días de las elecciones en EU. Éstas serán determinantes para su futuro pero es un momento histórico y también definitorio para el mundo. Enfrentamos dos posturas opuestas en la forma de alcanzar objetivos internos y externos. ¿Es necesario que gane Obama?

En economía, el presidente opta por una mayor intervención estatal para favorecer una sociedad equitativa, que reduzca la brecha entre ricos y pobres gracias a su política fiscal más civilizada y menos evasiva. Si pierde, se incrementará el libre mercado y se reducirá el papel del Estado en el rubro. Es lo que ha aplicado Europa y le ha ocasionado la profunda crisis en la que se encuentra inmersa.

Los dos principales problemas en la economía de EU son su deuda de 16.2 trillones de dólares y el desempleo de 7.8%. Estas cifras se alejan de los momentos de esplendor económico y del sueño americano. Son problemas que Bush —por el gasto en sus guerras financiadas a crédito— heredó a Obama. Se puede mantener la propuesta del presidente de dirigir desde el Estado las decisiones o, por el contrario, optar por el mercado libre irracional. Sabemos que el segundo modelo es el que ocasionó la crisis en 2008 y antes de Obama. La sociedad pagaba sus casas con tarjetas de crédito y sin recursos. Efectivamente, la población vive un cansancio económico diario, pero las promesas de Romney no resolverán la complejidad de la crisis. Además, él ha demostrado una gran inconsistencia entre lo que dice y hace. Lo que hoy promete lo bloqueó en el pasado.En política exterior se presentan opciones distintas y propias de los principios de cada partido. El demócrata tiene una actitud conciliadora que busca optimizar las herramientas negociadoras y el poder suave para reducir la naturaleza de los conflictos y alcanzar sus intereses. No por conciliar pierde su objetivo nacional. Si Obama no gana, las posturas se caracterizarán por el uso indiscriminado de la fuerza sin importar los costos ni riesgos, humanos y económicos, de hacer la guerra. Para EU lo importante es seguir como hegemonía a pesar de los cambios internacionales. Indudablemente ya no es una potencia unilateral. Hay múltiples polos de poder que tienen cada vez mayor papel global como el caso de los BRICS. No obstante, EU sigue siendo la principal economía mundial y su peso diplomático no ha visto mermado su potencial. Está en el momento de optar por un proyecto de política exterior que le dé un nuevo papel en el mundo.

En el ámbito social interno, también hay dos propuestas que se alejan. Esto se demostró en la dinámica de las convenciones nacionales. Los demócratas representan la diversidad de la población estadounidense actual. Tienen la mayor base de las minorías asiáticas, afroamericanas e hispanas. Hay también un número importante de anglosajones. Cuentan con el mayor apoyo de los jóvenes y de las mujeres. Es claro que respetan el valor de la libertad y de la diversidad sexual. Además enfatizan que el trabajo y sus méritos propios son lo que les permite alcanzar mejores niveles de vida. Pretenden ser equitativos en su sociedad. De perder Obama, la prioridad de las políticas se enfocará al público mayoritariamente blanco y en principio de clase media-alta y alta. En especial quienes están en los rangos de edades de madurez y adultos mayores. No tanto los jóvenes. Serán mucho más radicales en cuanto a los valores de la sociedad y el papel de la religión. Se favorecerá la intolerancia hacia lo diferente y la incapacidad de aceptar modelos de vida alejados de los principios tradicionales de familia.

Obama tiene 237 votos electorales. Le faltan 33 para los 270 requeridos por el Colegio Electoral. Retomó el trote para seguir y ganar, pero pese a las consecuencias mencionadas, Romney, con sus tácticas y expectativas, puede triunfar. Tiene 191 votos. Mañana el debate será importante más no definitorio. El presidente debe aprovechar los 15 días restantes. La carrera está cerrada y la moneda en el aire.

 

Secretaria de la sección mexicana del Club de Roma